Kicillof cuestiona la subordinación de Milei a Trump y plantea otra inserción internacional

Kicillof cuestionó en Nueva York el alineamiento de Milei con Trump y puso en debate el lugar de Argentina frente a las grandes potencias.

La política exterior de Javier Milei quedó en el centro de las críticas de Axel Kicillof durante su paso por Nueva York. El gobernador bonaerense aprovechó su participación en un encuentro internacional junto al alcalde Zohran Mamdani, el presidente español Pedro Sánchez y otros dirigentes para cuestionar lo que definió como una estrategia de “subordinación” frente a las grandes potencias y contraponerla con una inserción internacional basada en mayores márgenes de autonomía.

El señalamiento apuntó especialmente al acercamiento de la Casa Rosada con Washington. Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense, Milei ha profundizado su identificación política con el mandatario republicano y ha presentado la relación con Estados Unidos e Israel como uno de los ejes de su política exterior. Esa orientación volvió a quedar expuesta en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde expresó coincidencias explícitas con Trump, entre ellas su visión sobre inteligencia artificial y la defensa de una agenda occidental común.

Kicillof utilizó precisamente el escenario estadounidense para cuestionar esa concepción. “Estamos atestiguando un cambio en el orden mundial y una profunda revolución tecnológica”, afirmó, antes de sostener que Argentina dispone de capacidades científicas e industriales para aprovechar esa transformación, pero que esas oportunidades estarían siendo desaprovechadas por lo que calificó como un “plan de subordinación a las grandes potencias”.

La discusión excede, sin embargo, la relación personal entre Milei y Trump. El contrapunto plantea una disputa sobre el lugar que Argentina debería ocupar en un sistema internacional atravesado por la competencia entre Estados Unidos, China y otros centros de poder. Mientras el gobierno nacional ha colocado el vínculo con Washington entre sus prioridades estratégicas, Kicillof sostiene que el escenario multipolar exige preservar capacidad de decisión propia y evitar alineamientos que condicionen la política exterior argentina. Esa última interpretación corresponde al planteo realizado por el gobernador durante su gira.

La diferencia también apareció pocos días antes del encuentro de Nueva York. Kicillof había afirmado que Argentina no necesitaba adoptar un “plan austríaco”, “norteamericano” o “israelí”, y contrapuso a la Doctrina Monroe reivindicada por sectores del trumpismo una estrategia definida desde los intereses nacionales. El mensaje buscó colocar la autonomía exterior en el centro de una diferenciación política con Milei.

En paralelo, el propio Milei utilizó la tribuna de Naciones Unidas para reforzar algunas de sus coincidencias con Washington. Además de cuestionar el funcionamiento de la ONU, defendió explícitamente que Occidente lidere el desarrollo de la inteligencia artificial y afirmó compartir en ese terreno la visión de Trump. Al mismo tiempo, sostuvo que Argentina pretende participar activamente en la construcción del nuevo orden internacional.

El gobernador bonaerense sostuvo que el nuevo escenario global todavía está abierto y planteó la necesidad de pensar sus reglas desde los intereses de cada sociedad y con mayor énfasis en la justicia social y la autonomía de los Estados.

Nueva York terminó así funcionando como escenario de dos concepciones diferentes de la inserción argentina. Milei reafirmó su aproximación estratégica a Estados Unidos y sus coincidencias con Trump, mientras Kicillof buscó convertir ese alineamiento en uno de los puntos de contraste con el Gobierno. Detrás del cruce aparece la centralidad de un debate en torno a cuánto margen de autonomía debe preservar el país frente a las principales potencias en una etapa marcada por la redistribución del poder global.

Autor(a)