El Congreso peruano definió este miércoles un nuevo recambio en la cúpula del Estado. Con José Jerí fuera de juego desde su destitución el 17 de febrero, el Legislativo eligió como titular del Parlamento al legislador José María Balcázar, y con esa decisión lo colocó, de manera automática, al frente de la Presidencia de la República en condición interina.
El anuncio oficial llegó por la vía habitual de los comunicados institucionales en X. «Con 64 votos, el congresista José María Balcázar Zelada ha sido elegido presidente del Congreso de la República. En consecuencia, asumirá la encargatura de la Presidencia de la República del Perú», informó el Congreso, dando por cerrado el trámite político con el que se completa la sucesión.
La votación sumó 113 sufragios: 64 para Balcázar, 43 para María del Carmen Alva, tres viciados y ninguno en blanco. En el marco de la falta de autoridades surgidas del voto popular, el resultado lo convierte en presidente interino, una salida institucional que vuelve a subrayar el carácter excepcional del momento peruano.
Balcázar representa a Lambayeque y llegó al Parlamento en las generales de 2021 por Perú Libre. Su elección también lo inscribe en un récord, puesto que pasa a ser el mandatario de mayor edad en la historia del país. Y, a la vez, suma otro capítulo a la secuencia de vértigo político, siendo el octavo dirigente al mando en apenas una década, síntoma de una crisis de gobernabilidad que se arrastra sin pausa.
En sus primeras palabras, el flamante presidente interino buscó revestir el cargo de épica nacional. «Ahora me encuentro sumamente motivado porque mis amigos y colegas me han dado este honor de poder llevar en el pecho la blanca y roja del Perú», dijo, antes de apoyarse en una lectura cultural del presente al denunciar la «inquisición permanente contra los intelectuales que querían reflejar la realidad del Perú» y señalar el tiempo actual como uno de los mejores a partir del salto que implicó internet.
En el terreno político, Balcázar intentó correr el eje de la confrontación con una convocatoria amplia y, a la vez, polémica: «hay gente valiosa en el Perú que hay que convocar» y, en esa misma línea, sostuvo que «Aquí no hay derechas ni de izquierdas. Ese término de derecha y de izquierda lo crearon los franceses en la revolución», rematando que «eso no tiene ningún tipo de sustento ideológico». Entre agradecimientos, prometió una «democracia de verdad» y fijó prioridades para el corto mandato: «garantizar al pueblo del Perú que va a haber una transición democrática y electoral pacífica, transparente», «mantener una pacificación de verdad», que estén «los ministerios aptos para echarle diente a la inseguridad ciudadana», y «mantener una línea económica que continúe».




























