Una delegación de la Asamblea Internacional de los Pueblos se pronunció en La Habana a favor de Cuba y cuestionó con dureza la política de EEUU contra la isla. El encuentro se desarrolló en el Centro Fidel Castro Ruz, donde representantes de distintas organizaciones denunciaron el recrudecimiento del bloqueo y ratificaron su apoyo político y humanitario al pueblo cubano.
Entre las voces presentes estuvo Joao Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, quien llamó a fortalecer la solidaridad internacional. Señaló que la ofensiva promovida por la administración de Donald Trump apunta a asfixiar económicamente a Cuba y advirtió que esa política, además de golpear la vida cotidiana de la población, forma parte de una estrategia de presión que pone en riesgo la estabilidad internacional.
Desde Zambia, Fred M’membe, presidente del Partido Socialista, sostuvo que el cerco estadounidense afecta de manera cada vez más profunda a la sociedad cubana. Según expresó, las sanciones impactan sobre múltiples áreas de la economía y agravan las condiciones de vida de una población que, afirmó, no merece padecer ese nivel de hostigamiento.
El dirigente africano remarcó además que Cuba representa, para muchos pueblos del Sur global, un ejemplo de solidaridad antes que una amenaza. En ese sentido, recordó el papel desempeñado por la isla en las luchas de liberación africanas del siglo XX y anunció que países del continente compartirán recursos con Cuba como muestra de reconocimiento y reciprocidad histórica.
También intervino Brian Becker, líder del Partido por el Socialismo y la Liberación de EEUU, quien definió las recientes medidas de Trump como una continuidad de la guerra económica sostenida por Washington contra un país soberano. Afirmó que las acciones de la Casa Blanca buscan castigar a Cuba por mantener una línea independiente frente a las presiones externas.
Becker subrayó, al mismo tiempo, que esas políticas no representan a la totalidad del pueblo estadounidense. Sostuvo que amplios sectores de la sociedad norteamericana no respaldan los planes injerencistas ni las guerras impulsadas por su Gobierno, y planteó una diferencia entre la posición oficial de Washington y la de quienes rechazan la agresión contra la isla.
La delegación informó que su visita también tiene un objetivo práctico vinculado al relevamiento de los daños causados por el bloqueo para orientar ayuda humanitaria. En ese marco, anticipó la llegada próxima de donaciones destinadas a áreas sensibles como la salud y la agricultura, mientras continúa una agenda de reuniones con autoridades locales.
El pronunciamiento se da semanas después de que Trump firmara, el 29 de enero, una orden ejecutiva que declaró una emergencia nacional al presentar a Cuba como una supuesta amenaza para la seguridad de EEUU. Esa medida habilita sanciones y aranceles contra bienes de países que suministren petróleo a la isla, lo que profundizó la escasez de combustible. La decisión fue rechazada por líderes, organizaciones y organismos internacionales, mientras crecen en distintos países las expresiones de solidaridad con Cuba frente a más de seis décadas de bloqueo.



























