¿Se viene el relanzamiento de la Unasur? 

O retorno del Frente Amplio al poder suma a Uruguai al grupo de los países liderados por Gobiernos progresistas en América del Sur. El nuevo Gobierno de Orsi, desde el cual varios de sus exponentes más destacados proyectan un fuerte alineamiento con el Gobierno de Lula en Brasil en materia de política internacional, converge asimismo con los Gobiernos de Boric en Chile, Petro en Colombia, Arce en Bolivia y, posiblemente, con Luisa González en caso que esta última gane la segunda vuelta electoral en Ecuador.

En este sentido, y tal como se percibió tras el encuentro entre Lula, Boric, Petro y Orsi en la residencia del Embajador brasileño en Montevideo, existen posibilidades para volver a proyectar un regionalismo estratégico a partir del relanzamiento de la Unasur y el fortalecimiento del Mercosur. Esta convergencia política posibilitaría a la región a volver a pensarse en términos geopolíticos y cooperar en asuntos que vayan más allá de lo meramente comercial, como el sanitario, que tanta falta hizo en tiempos del Covid-19. 

Asimismo, mediante el liderazgo de Brasil como el actor global en el concierto regional, la reconfiguración de un regionalismo con características post-hegemónicas plantearía nuevas posibilidades para el fortalecimiento de los vínculos entre la región y el grupo de los BRICS. En un mundo signado por las diversas crisis que pautan la transición estructura del sistema internacional y con un EEUU cada vez más agresivo hacia América Latina, una mayor vinculación con el Sur Global y las potencias emergentes posibilitaría a la región a volver a posicionarse a nivel geopolítico para defender sus intereses en unidad, en el marco de un contexto global conflictivo e impredecible

A partir de la promoción de un orden mundial multipolar, los BRICS han querido estar asociados a los intereses y emancipación del mundo emergente. Sus mecanismos de cooperación, además de representar una alternativa a las instituciones lideradas por los países del G7 (EEUU, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón), han sido un avance en la configuración de un nuevo orden mundial, a la vez que una alternativa a la unipolaridad del dólar estadounidense en los mercados financieros. Por tanto, la configuración de los organismos creados por los BRICS, además de implicar un fuerte desafío al liderazgo de los países de Occidente en la gobernanza económica global, constituiría un incremento del margen de maniobra para los países del Sur Global, en el sentido de una mayor independencia en la proyección de las políticas macroeconómicas.

En este contexto, el relanzamiento de la Unasur a partir de un  liderazgo renovado del actual Gobierno de Lula en Brasil, podría significar un vector de intercambios beneficiosos para Sudamérica y los países de los BRICS, a partir de vínculos de cooperación Sur-Sur en materia de transmisión de tecnología y mayores posibilidades de intercambio comercial. Ello posibilitaría una inserción virtuosa de la región en el nuevo orden multipolar en proceso de gestación.

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