Uruguay: el nuevo Gobierno y sus vínculos con los BRICS

La victoria de Yamandú Orsi en la segunda vuelta electoral del pasado 24 de noviembre frente al oficialista Álvaro Delgado, implicó el retorno del Frente Amplio al Gobierno, luego de un período en el que gobernó la coalición de centro-derecha liderada por Luis Lacalle Pou. Si bien el Frente Amplio gobernará con mayoría en la Cámara de Senadores, no lo hará en la de Diputados, lo cual obligará al próximo presidente a tender puentes y negociar con parte de la oposición para llevar adelante su agenda de Gobierno.

Si bien existen asuntos en los que se puede encontrar consenso en el sistema político, como lo que atañe al combate a la pobreza infantil y el narcotráfico, se destacan otros en los que hay posiciones polarizadas, como la proyección de la política exterior. El actual Gobierno abogó por la apertura comercial, promoviendo la flexibilización del Mercosur y buscando negociar tratados comerciales a nivel bilateral con países extra zona, como es el caso de China. A su vez, mostró convergencias con los intereses norteamericanos en la región, a partir de una crítica feroz a los Gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Por el otro, el Frente Amplio, que titula su capítulo internacional en sus Bases Programáticas como “un país soberano en una nueva situación mundial”, llama a estudiar la pertinencia de “apoyar iniciativas que desafían el orden unipolar por el que se han regido las relaciones internacionales y el comercio mundial en las últimas décadas, tales como el foro de los BRICS, su Nuevo Banco de Desarrollo, y la iniciativa de la Franja y la Ruta”.

Consultado sobre los cambios en la política exterior que se esperan en el país, «podemos esperar una mayor afinidad con los grandes planteos que hacen a la política mundial, en línea con los posicionamientos que ha tenido Brasil durante la administración actual de Lula da Silva”, sostuvo el investigador del Programa de Estudios Internacionales de la Universidad de la República, Nicolás Pose.

Ello refiere de especial importancia en un mundo que presenta diversos desafíos, entre una creciente conflictividad internacional y el proteccionismo comercial. Como afirma el magíster en Relaciones Internacionales y candidato a Dr. en Estudios Globales, Santiago Caetano, “la crisis de la globalización, la transición hacia un orden mundial pos-liberal y la creciente fragmentación de la economía global está generando impactos en los vínculos comerciales, en los que los procesos económicos están cada vez más entrelazados con los alineamientos geopolíticos”. Por lo tanto, estamos asistiendo a un cambio de época, “en el marco de la crisis sistémica global pautada por la transición entre una hegemonía norteamericana, propia de un orden liberal internacional en declive, hacia una multipolaridad pluriversal en el que los BRICS adquieren cada vez mayor trascendencia”, dijo Caetano.

En lo que respecta al margen de maniobra de Uruguay en tiempos de una intensificación de la pugna geopolítica global entre Estados Unidos y China, “el país va apuntar a tener las mejores relaciones con ambos bloques”, sostuvo Pose. No se visualizan escenarios de ruptura con el bloque noroccidental liderado por Estados Unidos, “debido a la búsqueda de buenas relaciones con este bloque que ha sido histórico en Uruguay”, dijo. Por su parte, “imagino una fuerte apuesta a continuar mejorando los vínculos con China, tanto a nivel económico como político, lo cual es una política que en Uruguay ha tenido cierta continuidad desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas con Beijing”, explicó Pose.

En lo que refiere a la política frente al Mercosur, el Gobierno entrante buscará un fortalecimiento del bloque regional mediante la búsqueda de un vínculo más estrecho con Brasil por medio de la denominada “diplomacia presidencial”, permeada por la afinidad política de ambos Gobiernos. Más particularmente, en el marco de la creciente fragmentación geopolítica y la incertidumbre global, el futuro Gobierno del Frente Amplio buscará ser un socio activo en un Mercosur que se adapte a las nuevas dinámicas globales.

En tiempos de fragmentación de la política y la economía global, “las regiones se vuelven claves, debido a que terminan siendo un refugio para los vínculos entre los países”, indicó Pose. Allí existen diversos desafíos. Por un lado, “el bloque deberá tratar de mejorar las normas que regulan el comercio intra-regional, lo cual es importante para que la región se convierta en un mercado más relevante para cada una de las partes”, sostuvo. A su vez, el Mercosur debería complementar y centralizar a nivel regional algunas políticas de estímulo productivo. En la medida que las políticas industriales sigan teniendo una base nacional, “allí se plantean asimetrías en términos de las capacidades de cada una de las partes del Mercosur, de participar de los intercambios económicos y comerciales”, explicó. Ello es clave para los años que se vienen, subrayó.

En este marco, dada la clara polarización en las posicionamientos políticos de los Gobiernos de Argentina y Brasil, Orsi buscará mediar entre sus diferencias, «porque más allá de ganancias circunstanciales derivadas de un enfrentamientos entre dichos países, en el mediano plazo el país tiene más para ganar si la región se muestra unida», destacó Pose. En este sentido, «Uruguay apostará al diálogo y a la búsqueda de generar consensos mínimos a nivel Mercosur», sostuvo.

Como afirma el Frente Amplio en sus bases programáticas, el futuro Gobierno promoverá la apertura al mundo desde la integración con la región. En el marco de un sistema internacional que acelera su transición hacia la una multipolairadad en la que organismos como los BRICS tienen cada vez mayor relevancia en la definición de las nuevas relaciones económicas, comerciales y financieras, entre otras, resulta cada vez más vigente la apuesta por la profundización de la integración regional.

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