Lula reclama soberanía digital para el Sur Global y exige responsabilidad a las Big Tech
Lula defendió en la Cumbre del G7 la soberanía digital de los países del Sur Global y exigió responsabilidad ética a las Big Tech, al advertir que la tecnología puede profundizar las desigualdades si no existe una gobernanza democrática.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió este miércoles la soberanía digital de los países del Sur Global y reclamó un comportamiento ético, responsable y alineado con el interés público por parte de las grandes empresas tecnológicas, conocidas como Big Techs.
Durante el almuerzo de trabajo de la Cumbre del G7, celebrada en Évian-les-Bains, Francia, el mandatario brasileño advirtió sobre el riesgo de que la revolución tecnológica termine profundizando las desigualdades existentes en lugar de contribuir a reducirlas. Su intervención colocó en el centro del debate la necesidad de una gobernanza digital democrática, capaz de proteger derechos y evitar nuevas formas de dependencia tecnológica.
Invitado a participar en un panel sobre inteligencia artificial y protección de menores en internet, Lula sostuvo que “la participación de las grandes empresas tecnológicas es indispensable para que el futuro digital se construya y se experimente de manera segura, ética y en consonancia con el interés público”. En esa línea, remarcó que la regulación del ecosistema digital resulta fundamental para resguardar los derechos fundamentales de la ciudadanía.
Al referirse a la experiencia brasileña con Pix, el sistema de transferencias instantáneas impulsado por el Estado, Lula lo definió como “uno de nuestros mayores logros para los ciudadanos brasileños, un sistema de pago público y gratuito que sirve de referencia sobre cómo los datos integrados pueden promover la inclusión financiera y la eficiencia digital”. Con ese ejemplo, el presidente buscó contraponer una infraestructura digital pública, inclusiva y soberana frente al dominio privado de las grandes plataformas.
El jefe de Estado también subrayó los avances legislativos de Brasil en materia de protección infantil en entornos digitales y pidió aplicar de manera efectiva las directrices internacionales orientadas a prevenir el aumento de los ciberdelitos, el discurso de odio y la precarización laboral vinculada a las nuevas tecnologías.
Para Lula, los países soberanos deben discutir el futuro digital en foros internacionales legítimos y no bajo la lógica exclusiva de las corporaciones tecnológicas o de las potencias centrales. En ese sentido, destacó los avances del Pacto Digital Mundial, aprobado en Naciones Unidas, y señaló que el próximo paso clave para construir una gobernanza democrática de la inteligencia artificial debería darse durante el Diálogo Digital de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, previsto para julio en Ginebra.
Desde la diplomacia brasileña, el mensaje mantuvo la apuesta por consolidar consensos multilaterales en las sesiones plenarias abiertas del G7. En su discurso leído en Francia, Lula reiteró que Brasil seguirá fortaleciendo un entorno digital interno basado en la “seguridad jurídica, la previsibilidad regulatoria y la igualdad de trato entre empresas nacionales y extranjeras”.
La intervención brasileña volvió a situar la soberanía tecnológica como una cuestión estratégica para el Sur Global. En un escenario marcado por la concentración de datos, infraestructura e inteligencia artificial en manos de pocas corporaciones, Lula planteó que la inclusión digital, la regulación democrática y el control público de las infraestructuras críticas serán condiciones centrales para evitar que la economía digital reproduzca las asimetrías del orden internacional.