Petróleo ruso rumbo a Cuba desafía la crisis provocada por EEUU

En medio de la crisis energética que atraviesa Cuba, el buque Anatoly Kolodkin llegará hoy al puerto de Matanzas con un cargamento de 730 mil barriles de crudo. La operación adquiere una fuerte dimensión política, ya que se produce en un contexto marcado por el endurecimiento de las sanciones de EEUU contra la isla.

Despachado el 8 de marzo desde el puerto ruso de Primorsk, el navío completó una travesía de alto valor estratégico. Durante su paso por el canal de la Mancha fue escoltado por un buque de la Armada rusa, antes de continuar su recorrido por el Atlántico hasta el Caribe, en una señal de respaldo logístico y geopolítico frente a las presiones de Washington.

La llegada de este suministro representa un alivio para la nación caribeña, que desde comienzos de año no recibe petróleo y enfrenta una situación crítica en su sistema energético. Con 9,6 millones de habitantes, el país viene padeciendo prolongados cortes de electricidad y sucesivas caídas del Sistema Eléctrico Nacional, en un escenario agravado por la falta de combustible.

Desde la Casa Blanca, Donald Trump redobló la ofensiva contra La Habana al sostener que Cuba constituye una amenaza para la seguridad estadounidense. Bajo esa argumentación, amenazó con castigar a los países que abastezcan de combustible a la isla e incluso insinuó una posible intervención militar para «tomar» el territorio cubano, profundizando así la presión económica y diplomática contra la Revolución.

Frente al desabastecimiento, el Gobierno cubano aplicó un severo racionamiento de gasolina y dispuso medidas de emergencia para preservar el funcionamiento de los servicios esenciales. La escasez disparó el precio de los combustibles, redujo de manera drástica el transporte público y deterioró las condiciones de vida de la población, al tiempo que también golpeó a unidades productivas, cadenas hoteleras y otras actividades claves de la economía.

El impacto de esta crisis ya se percibe en la vida cotidiana y en la estructura económica del país. En La Habana, la circulación de vehículos se redujo al mínimo y numerosos comercios debieron cerrar por falta de recursos básicos. A eso se suma la suspensión de operaciones por parte de importantes empresas mineras y aerolíneas extranjeras, lo que confirma la magnitud de una asfixia energética que el arribo del Anatoly Kolodkin busca, al menos de forma parcial, aliviar.

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