Cada 2 de abril devuelve a la escena pública una de las fibras más hondas de la historia argentina. A 44 años del conflicto del Atlántico Sur, la evocación de Malvinas volvió a reunir dolor, memoria y una reivindicación soberana que sigue intacta. En ese marco, veteranos y sobrevivientes rindieron homenaje a los 632 combatientes caídos, al tiempo que renovaron una convicción: la causa no se agota en la guerra, sino que permanece como parte constitutiva de la conciencia nacional.
En los testimonios de quienes estuvieron en las islas conviven el honor de haber defendido al país y el recuerdo de padecimientos extremos. El hambre, las bajas temperaturas y el maltrato ejercido por sus propios superiores dejaron marcas imborrables en muchos conscriptos, que décadas después continúan reclamando justicia y señalando las responsabilidades de la dictadura en aquel episodio.
Dentro de ese universo de excombatientes, varias voces alertan además sobre el rumbo del presente. Ernesto Alonso, referente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM), ha advertido que determinadas orientaciones de la política exterior argentina favorecen un escenario funcional a Londres, en lugar de reforzar la defensa de los intereses nacionales frente a la persistencia del enclave colonial británico en el sur del continente.
Para muchos veteranos, el problema no remite únicamente a una disputa territorial. También involucra el sentido mismo del sacrificio realizado por quienes no regresaron. De allí que insistan en la necesidad de no naturalizar la injusticia ni aceptar como irreversible una situación que, a su juicio, exige compromiso social y político en un contexto atravesado otra vez por el empobrecimiento y la dependencia.
Ese señalamiento se enlaza con otra discusión de fondo. Distintos historiadores y analistas sostienen que las bases económicas impuestas durante la última dictadura no quedaron clausuradas con el retorno democrático. La expansión de la deuda pública y el predominio de esquemas financieros condicionantes aparecen, desde esa mirada, como parte de una misma matriz que ayer y hoy limita la autonomía de la Argentina.
Fabio Santana, excombatiente que luchó en Wireless Ridge y Monte Longdon, sintetiza esa experiencia desde una sensibilidad atravesada por la pérdida y el amor a la patria. Su reflexión subraya que Malvinas no pertenece exclusivamente al pasado, porque sigue proyectándose sobre el porvenir argentino como una referencia de identidad, dignidad y horizonte soberano.
En paralelo, el Ejército Argentino difundió este 2 de abril un mensaje oficial en homenaje a quienes participaron en la guerra de 1982. La institución recordó el inicio de la Operación Rosario, destacó el valor de las tropas desplegadas en condiciones climáticas y operativas adversas, y reivindicó el comportamiento de quienes integraron el Teatro de Operaciones Malvinas. A más de cuatro décadas de aquellos hechos, el pronunciamiento reafirmó que la memoria de los caídos y el reconocimiento a los Veteranos de Guerra siguen ligados a una causa que la Argentina considera irrenunciable, la recuperación plena de su soberanía sobre las islas.



























