Grabois en La Habana: «defender a Cuba es defender a Latinoamérica».

Miguel Díaz-Canel Bermúdez recibió este martes en el Palacio de la Revolución a Juan Grabois, referente del espacio argentino Patria Grande, en una visita que fue presentada desde la presidencia cubana como un intercambio político de tono cordial. La reunión se inscribió en un momento de creciente tensión regional, con la isla nuevamente en el centro de las disputas por la soberanía y el alineamiento hemisférico.

A través de sus redes sociales, el mandatario cubano destacó el gesto de apoyo del dirigente argentino hacia el pueblo cubano y hacia el Partido Comunista. En el mismo mensaje, Díaz-Canel señaló que ambos coincidieron en la vigencia de “lazos históricos que unen a la Revolución Cubana y al movimiento popular argentino”, una referencia que buscó enlazar tradiciones políticas y memorias compartidas entre ambos procesos.

Grabois agradeció el recibimiento y sostuvo que el aislamiento de Cuba debe ser enfrentado con decisiones concretas de la región. Enmarcó su planteo en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Bolívar, recuperando esa convocatoria histórica a la unidad latinoamericana como horizonte de coordinación frente a las presiones externas.

En un tramo central de sus declaraciones, el dirigente argentino formuló una defensa directa del derecho de Cuba a decidir su destino y advirtió que “defender a Cuba es defender Latinoamérica”. También cuestionó a quienes pretenden ordenar el sistema internacional bajo la “ley de la selva”, denunciando una lógica de imposición donde el poder económico y militar pretende funcionar como norma por encima de la legalidad.

El telón de fondo es un Caribe sometido a una presión estructural por parte de EEUU, que combina sanciones, condicionamientos financieros y control sobre circuitos comerciales estratégicos. En ese tablero, Cuba opera como caso testigo: el castigo sostenido busca aislar a la isla y, al mismo tiempo, enviar un mensaje disuasivo a otros países de la región que intenten trazar márgenes de autonomía.

Grabois describió el bloqueo como una política brutal e ilegal, y sostuvo que su continuidad no responde a un conflicto coyuntural sino a una estrategia de disciplinamiento. En ese sentido, afirmó que “las nuevas medidas de la Administración Trump constituyen un crimen contra el derecho internacional” y alertó que podrían “derivar en una crisis humanitaria si se sostienen en el tiempo”, por el impacto acumulado sobre la vida social y económica de la isla.

Como cierre de la visita, el referente de Patria Grande llamó a sostener una convivencia regional basada en el respeto mutuo, insistiendo en que “la autodeterminación de los pueblos y la paz entre las naciones” deben prevalecer sobre cualquier alineamiento impuesto. La consigna, planteada desde La Habana, volvió a poner en primer plano la integración latinoamericana como respuesta política frente al cerco que Washington proyecta sobre el Caribe.

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