Negar la guerra, ejercer la fuerza: la contradicción de Rubio frente a Venezuela

El jefe de la diplomacia estadounidense volvió a insistir en que Washington no mantiene una guerra abierta contra Venezuela, aunque en el mismo discurso se atribuyó el derecho de supervisar su «transición» política y deslizó la amenaza de recurrir a la fuerza si «otros métodos fallan». La tensión quedó en evidencia durante una audiencia en el Senado, cuando el republicano Rand Paul lo interpeló con un planteo incómodo, al preguntar si un país extranjero entrara por la fuerza en EEUU y capturara a su presidente, ¿no se trataría claramente de un acto de guerra?

El propio Paul respondió sin rodeos, aseverando que «por supuesto que sería un acto de guerra». Asimismo, añadió que «votaría para declarar la guerra si alguien invadiera nuestro país y se llevara a nuestro presidente». Rubio evitó asumir esa lógica y optó por redefinir el episodio, argumentando que la incursión del 3 de enero fue una acción «de aplicación de la ley», no una operación bélica.

De acuerdo con su versión, el operativo se extendió por cuatro horas y media y buscó detener a una persona que EEUU «no reconoce como jefe de Estado», sobre quien pesaba además una recompensa de 50 millones de dólares. Desde Venezuela, en cambio, se denunció que el ataque incluyó bombardeos con al menos cien muertos y más de cien heridos, y que posteriormente Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados por la fuerza a Nueva York, donde se declararon inocentes de cargos de narcoterrorismo.

Antes de cerrar el intercambio, Paul intensificó su crítica advirtiendo que «los argumentos unidireccionales, que no pueden aplicarse a uno mismo, que no son universalmente aplicables, son malos argumentos». Mientras Rubio insiste en hablar de una «transición de un Estado criminal a un socio responsable», en Caracas se expuso un proyecto político de signo opuesto. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció como prioridad el fortalecimiento del Poder Popular como núcleo del Estado.

Esa diferencia también fue subrayada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien respondió a declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, calificándolas de «poco pertinentes y ofensivas». En ese marco, informó el desbloqueo de recursos públicos para políticas sociales. «Estamos desbloqueando recursos para invertir en equipamiento importante para hospitales, para el área de la electricidad y la industria gasífera», explicó.

El Ejecutivo creó dos fondos soberanos, uno orientado a necesidades sociales y otro a infraestructura y servicios básicos, alimentados con activos que estuvieron congelados por sanciones. Al mismo tiempo, Caracas reiteró su disposición al diálogo internacional, pero dejó en claro que cualquier acuerdo debe basarse en la autodeterminación y el respeto mutuo, sin tutelajes externos.

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