El destacado activista argentino y Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, pidió este mes al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, que se instale una misión que examine las circunstancias del arresto y la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras los acontecimientos del pasado 3 de enero.
En una comunicación oficial, Pérez Esquivel subraya la importancia de garantizar que se respeten “los derechos humanos fundamentales y las condiciones físicas y psicológicas” de la pareja presidencial, cuya situación ha generado un debate intenso en América Latina y más allá. El Nobel argentino sostuvo que una verificación directa por parte de organismos independientes es vital ante la “preocupación humanitaria y jurídica” que rodea este caso.
El exmediador de derechos humanos denunció que el operativo militar que culminó con la captura de Maduro y Flores violó el principio de soberanía nacional, una acusación que sectores críticos al gobierno de EEUU han repetido en distintos foros regionales. El propio presidente venezolano ha afirmado en audiencias judiciales que fue “secuestrado” por fuerzas estadounidenses tras la incursión en Caracas.
Según documentos públicos y reportes de prensa, fuerzas de EEUU llevaron a cabo una acción denominada dentro de círculos oficiales como “Operación Determinación Absoluta”, que incluyó bombardeos y asaltos sobre instalaciones estratégicas en Venezuela durante la madrugada del 3 de enero. Nicolás Maduro y su esposa fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos federales por narcotráfico y terrorismo.
Organizaciones de derechos humanos, así como diversos Gobiernos y movimientos sociales en América Latina, han rechazado estas acciones y pedido explicaciones claras sobre el uso de la fuerza, el respeto al derecho internacional y las condiciones de detención de Maduro y Flores. En este contexto, la carta de Pérez Esquivel apunta a poner el foco en la protección de garantías fundamentales pese a las complejidades políticas involucradas.
El Nobel argentino concluyó su misiva con un llamado a la comunidad internacional para que promueva “caminos de diálogo y paz” que permitan dirimir diferencias entre los pueblos sin recurrir a la violencia o a acciones que socaven la soberanía de los Estados




























