Vacían el campamento de migrantes en Ceuta: 1.700 realojados mientras se agrava la crisis de menores no acompañados

La policía coordina el realojo voluntario de 1.700 migrantes en Ceuta mientras las autoridades corren para identificar a más de 2.000 menores no acompañados que viven en condiciones extremas.

El extenso asentamiento improvisado en la playa de El Trampolín, en Ceuta, ha sido desmantelado en gran parte tras un operativo policial de gran envergadura que movilizó a aproximadamente 1.700 migrantes hacia instalaciones de acogida temporal. La intervención, que se desarrolló sin incidentes el jueves, supuso un paso significativo para aliviar la masificación que durante semanas ha afectado a la ciudad autónoma española en el norte de África.

Los preparativos matutinos marcaron el inicio del dispositivo de realojo. Los agentes comenzaron a desplegarse a las 07:30 hora local para organizar a las personas afectadas, ayudarles a recoger sus pertenencias y conformar los grupos de traslado. Para las 09:45, el movimiento voluntario de personas ya estaba en marcha, desarrollándose sin contratiempos, según los informes oficiales de la Delegación del Gobierno en Ceuta.

Las medidas preventivas condicionaron la logística de la jornada, ya que las autoridades decidieron separar a los migrantes según su origen geográfico para evitar las tensiones que habían estallado en semanas anteriores. Los subsaharianos fueron conducidos al recinto de Loma Margarita, situado a menos de un kilómetro del asentamiento original, donde se sometieron a procesos de identificación y se les asignaron las plazas disponibles en los módulos habilitados. Por su parte, los magrebíes fueron guiados a pie hacia la zona de Embolsamiento de Loma Colmenar, situada en las inmediaciones de la frontera del Tarajal.

La capacidad de las infraestructuras sigue siendo una preocupación apremiante a medida que el operativo se expande. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha acondicionado los dos primeros espacios para albergar de forma conjunta a 1.800 personas. Sin embargo, la estrategia global, consensuada entre el Gobierno central y el Ejecutivo ceutí, contempla la habilitación de otros espacios—como la Hípica, el campo de Montesa número 3 y la explanada de la antigua fábrica de guano. Una vez finalicen las obras de adecuación, se prevé que la capacidad total de todas las instalaciones supere las 5.000 plazas.

Detrás de este enorme esfuerzo logístico se esconde una emergencia humanitaria de mayor calado que ha colocado a los menores no acompañados en el centro de la atención. El Gobierno central ha puesto en marcha el traslado urgente de 500 niñas a la península, donde entidades especializadas se harán cargo de su atención, aunque la tutela legal seguirá siendo responsabilidad de Ceuta. Lara Contreras, directora de Influencia, Programas y Alianzas de Unicef España, ha calificado como “urgente” el proceso de identificación de estos niños, y ha alertado de que cientos de ellos continúan deambulando en condiciones insalubres, sin acceso a alimentos, agua potable ni refugio adecuado. Hasta la fecha, el Ministerio del Interior ha logrado registrar a 2.168 menores de edad en la ciudad.

Las tareas de recuperación ambiental han tropezado con contratiempos inesperados tras la evacuación. El Ayuntamiento puso en marcha un operativo de limpieza para restablecer las condiciones sanitarias y ambientales del litoral, pero los trabajadores tuvieron que suspender temporalmente sus labores cuando decenas de personas realojadas regresaron a la zona en busca de objetos personales que habían dejado atrás. La Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda ha dejado claro que la retirada de escombros no se reanudará hasta que se garantice la presencia policial para proteger la seguridad de los equipos de limpieza.

La crisis actual se remonta a la caótica llegada masiva de aproximadamente 80.000 personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio. Aunque la mayoría acabó regresando a través de la frontera, varios miles permanecieron en Ceuta, viviendo en campamentos improvisados o deambulando por zonas urbanas y montañosas en una situación de extrema precariedad. Los cálculos policiales, basados en los datos de reparto de alimentos de Cruz Roja, contabilizaban más de 3.500 personas concentradas únicamente en El Trampolín—una cifra que motivó el operativo de gran escala del jueves. Con el apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de organizaciones del tercer sector como Engloba y ACCEM, las autoridades siguen haciendo frente al doble desafío de gestionar la población migrante adulta mientras abordan de manera urgente la situación de los niños vulnerables atrapados en el punto de mira.

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