Brasil denuncia injerencia de EEUU a días de las elecciones presidenciales

A dos días de las elecciones presidenciales, Brasil eleva sus denuncias sobre posibles interferencias externas y refuerza su defensa de la soberanía frente a Washington.

A solo dos días de las elecciones presidenciales, Brasil llega a las urnas en un clima de creciente tensión con Estados Unidos. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha elevado sus advertencias sobre posibles interferencias extranjeras en el proceso electoral, mientras distintas instituciones brasileñas comenzaron a investigar movimientos que podrían involucrar financiamiento procedente de Washington. El primer turno se celebrará este domingo 4 de octubre y, de ser necesaria una segunda vuelta, tendrá lugar el día 25.

Las preocupaciones de Brasilia trascienden las declaraciones políticas del presidente. Durante setiembre, representantes de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) informaron a una delegación de funcionarios franceses y alemanes sobre presuntas acciones de interferencia procedentes de potencias extra regionales. Los funcionarios brasileños señalaron que las acciones atribuidas a Washington abarcarían desde la utilización política de instrumentos jurídicos hasta formas más abiertas de intervención.

Un segundo frente se abrió esta semana. La Advocacia-Geral da União (AGU) solicitó a la Policía Federal y al Ministerio Público Federal investigar información revelada por el medio británico The Guardian sobre el destino de fondos estadounidenses hacia Brasil. Según dicha investigación, el Departamento de Estado habría destinado un millón de dólares procedentes de un fondo para derechos humanos y democracia a un programa denominado “Countering Lawfare and Censorship in Brazil”. La AGU considera necesario determinar quiénes serían los destinatarios de esos recursos y si existió un intento de intervenir en el debate institucional brasileño o de desacreditar al Supremo Tribunal Federal.

La denuncia se inscribe en un deterioro más amplio de las relaciones políticas entre ambos países. En julio, Brasil rechazó las solicitudes de visa de dos funcionarios de la administración Trump que pretendían viajar al país para plantear cuestionamientos sobre la integridad del sistema electoral. El gobierno brasileño interpretó aquella iniciativa como un intento de incidir sobre la campaña. Washington, por su parte, ha rechazado anteriormente acusaciones de interferencia electoral.

Lula ha convertido la defensa de la soberanía en uno de los ejes de su discurso exterior durante la campaña. El mes pasado llevó el asunto hasta la Asamblea General de Naciones Unidas, donde advirtió contra la intervención extranjera en procesos electorales y afirmó que Brasil no permitiría que actores internos o externos socavaran la votación. En declaraciones posteriores también dirigió explícitamente su advertencia a Donald Trump y reclamó relaciones entre Estados basadas en el respeto mutuo y no en la subordinación.

La preocupación sobre el comportamiento de Washington también ha llegado al Congreso estadounidense. Un grupo de 31 legisladores demócratas envió el 24 de septiembre una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que pidió a la administración Trump abstenerse de intervenir en la elección brasileña. Los parlamentarios sostuvieron que determinadas acciones del gobierno estadounidense podían perjudicar la relación bilateral y reclamaron respeto por el proceso democrático brasileño.

Trump agregó un nuevo elemento a la disputa este jueves al afirmar ante periodistas que está siguiendo las elecciones brasileñas “muy de cerca”. El mandatario calificó a Brasil como un país “muy importante”, aunque evitó expresar públicamente su apoyo a alguno de los candidatos. Sus palabras llegan en un escenario en el que Lula y el senador Flávio Bolsonaro concentran la mayor parte de la atención política y las encuestas señalan la posibilidad de que ambos vuelvan a enfrentarse en una segunda vuelta.

La controversia coloca así la política exterior en un lugar poco habitual dentro de una campaña presidencial brasileña. Más allá de lo que finalmente determinen las investigaciones sobre las denuncias de interferencia, la disputa expone dos concepciones diferentes sobre la relación de Brasil con Estados Unidos y sobre el margen de autonomía que la principal potencia de América Latina pretende conservar en un escenario internacional cada vez más competitivo. Con casi 160 millones de electores llamados a las urnas, el resultado del domingo tendrá consecuencias que excederán las fronteras brasileñas y volverá a situar en el centro del debate regional la relación entre soberanía nacional, alineamientos internacionales y competencia entre grandes potencias.

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