Créditos solares contra el cerco: Cuba apuesta por la energía limpia mientras crece la solidaridad regional

En Villa Clara, el Banco Popular de Ahorro (BPA) viene empujando una salida concreta a la asfixia energética y ya colocó más de 205 millones de pesos en créditos destinados a la instalación de paneles solares, una apuesta que busca sostener consumo y servicios en medio de la crisis de suministros.

Dentro de ese paquete, una porción específica apuntó a familias y trabajadores. Al respecto, 5,5 millones de pesos fueron otorgados a 115 personas naturales, con impacto principal en personal de educación y salud, dos sectores clave cuando la electricidad deja de ser una comodidad y pasa a ser un factor de supervivencia cotidiana.

En paralelo, la banca de negocios habilitó más de 200 millones de pesos para personas jurídicas y formas de gestión no estatal, incluidas mipymes y proyectos de desarrollo local. La lógica, según la estrategia provincial, es multiplicar la generación distribuida y ampliar el peso de las renovables en la matriz energética.

El acceso a esos financiamientos no es automático, puesto que se exige capacidad de pago y garantías. Para personas naturales se admiten fiadores, cuentas de ahorro o bienes como vehículos y ganado, mientras que las figuras no estatales deben presentar un estudio de carga del negocio y la licencia energética emitida por la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía (ONURE).

El trasfondo es político y material a la vez, ya que estas herramientas de crédito apuntan a amortiguar el impacto del bloqueo económico de EEUU, que restringe combustibles, piezas, financiamiento y, por extensión, el acceso a recursos energéticos. Bajo ese esquema, 56 proyectos ya están operando con incentivos en Villa Clara, Camagüey y La Habana.

A esa respuesta interna se le suma un frente externo de apoyo: la Red Continental Latinoamericana lanzó en Brasil una campaña para dotar de paneles solares a escuelas cubanas, buscando sostener el fluido eléctrico en centros educativos frente a las restricciones y el desgaste acumulado.

Con el respaldo de organizaciones como el Movimiento Sin Tierra (MST), la iniciativa se inscribe en una disputa mayor por soberanía energética. Y ocurre mientras Washington vuelve a escalar la presión, luego de que el 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que habilita al secretario de Estado, Marco Rubio, a imponer aranceles a mercancías de países que suministren petróleo a Cuba, y en el decreto declara un estado de emergencia en EEUU por una supuesta amenaza proveniente de la isla caribeña.

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