BRICS y el Sur Global: una oportunidad para romper con la lógica de la Guerra Fría


En un contexto mundial marcado por crecientes tensiones geopolíticas, discursos belicistas y una persistente lógica de “amigos o enemigos”, voces como la de Pedro Abramovay —vicepresidente de Programas de Open Society Foundations— emergen con una mirada alternativa. En diálogo con este medio, Abramovay plantea que el surgimiento de un mundo multipolar representa no sólo un reordenamiento del poder, sino también una oportunidad histórica para los países del Sur Global.

“Debemos abandonar la lógica de la Guerra Fría y enfocarnos en relaciones entre socios independientes, que se vinculen según sus intereses reales”, afirma Abramovay.

Según el especialista, este nuevo escenario permite imaginar una arquitectura internacional más cooperativa, alejada de los alineamientos automáticos que han predominado durante décadas. El eje, plantea, debe desplazarse hacia la construcción de lazos bilaterales y multilaterales centrados en las necesidades concretas de los pueblos.

¿BRICS como una alternativa de paz?

Frente al aumento del gasto militar en los países miembros de la OTAN y el endurecimiento de los conflictos globales, Abramovay sostiene que el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, entre otros países asociados) representa una oportunidad distinta: la cooperación sin imposiciones militares.

“En los BRICS, las controversias no se resuelven desde lo militar. El foco está puesto en la cooperación económica y el desarrollo”, explica.

Aunque admite que entre sus miembros existen tensiones, resalta que el abordaje de los conflictos se distancia del modelo belicista tradicional. “Es un espacio donde las diferencias no anulan la posibilidad de construir en común”, añade.

América Latina y el desafío de una integración autónoma

Consultado sobre el papel de América Latina en esta nueva geopolítica, Abramovay afirma que la integración regional ha estado históricamente condicionada por la influencia de EEUU. Pero hoy, esa hegemonía se encuentra en tensión.

“La postura actual de Trump, trágica en muchos sentidos, también abre puertas. Aquellos países que ven en EE.UU. un camino cerrado, pueden buscar nuevas soluciones”, señala.

En este marco, BRICS aparece como una vía para fortalecer un desarrollo propio en América Latina, con foco en la reconstrucción del rol del Estado, la revitalización industrial y la ampliación de vínculos comerciales más allá del eje tradicional con Washington.

“La cooperación en BRICS no es sólo con China, sino con múltiples mercados emergentes que pueden favorecer la recuperación económica de la región”, subraya.

En tiempos de polarización global, Abromovay propone mirar más allá del conflicto y de los bloques tradicionales. La clave, dice, está en crear puentes entre iguales, no en repetir las lógicas de subordinación del pasado. Y en esa apuesta, el Sur Global podría convertirse, por primera vez en mucho tiempo, en protagonista de su propio destino.

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