Desde el puerto mexicano de Progreso partirá este jueves 19 de marzo una embarcación organizada por el «Convoy Nuestra América», en una operación de ayuda destinada a aliviar la emergencia humanitaria que golpea a Cuba. La iniciativa fue presentada como una respuesta internacional de gran alcance ante el agravamiento de las condiciones de vida en la isla.
Junto a esa misión se alinearon la Flotilla Global Sumud, conocida por su trabajo en la Franja de Gaza. A bordo viajarán alimentos, medicinas de primera necesidad y paneles solares, insumos considerados urgentes para enfrentar el deterioro del sistema eléctrico cubano tras el corte de suministros de combustible impulsado por la Administración de Donald Trump.
A ese primer envío se sumará un segundo despliegue marítimo previsto para el 20 de marzo, cuando otras tres embarcaciones salgan desde Isla Mujeres con rumbo a La Habana. La intención es que todas confluyan en la capital cubana el día 21, en una demostración coordinada de apoyo por distintas vías.
En respaldo a esa acción, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ratificó la posición de su Gobierno y definió la ayuda como un acto de «fraternidad». También informó que realizará una contribución económica a título personal. Su pronunciamiento se suma al antecedente del 28 de febrero, cuando la Armada mexicana envió 1.200 toneladas de alimentos, reforzando el papel de México como uno de los principales apoyos de la isla frente a lo que los organizadores describen como un «asedio letal».
Con esa misma lógica, los impulsores del convoy remarcaron que la meta no se limita a entregar asistencia urgente, sino que también apunta a defender el derecho de Cuba a sostener su soberanía. «No hay tiempo que perder; juntos podemos romper el asedio y salvar vidas», afirmó la coalición internacional en su comunicado. Todo ello ocurre mientras el presidente Miguel Díaz-Canel denuncia que la Administración Trump amenaza «casi a diario» con derrocar por la fuerza el orden constitucional cubano.
En este marco, Díaz-Canel advirtió en redes sociales que Washington pretende aprovechar la crisis económica derivada de más de seis décadas de bloqueo para justificar un intento de apropiación de los recursos, las propiedades y la soberanía nacional. En ese escenario ubicó además la retórica intervencionista de Marco Rubio y la aplicación de la Orden Ejecutiva 14.380, orientada a perseguir los suministros de combustible e impedir durante meses la llegada de crudo a la isla.
Finalmente, el mandatario sostuvo que esa política de estrangulamiento busca rendir al pueblo cubano mediante el hambre y la parálisis de sectores esenciales como los hospitales y el transporte. Aun así, insistió en que Cuba no enfrenta sola esta ofensiva. Sobre ello, recordó que, mientras EEUU e Israel quedan cada vez más aislados en la ONU, países como México, China y Rusia, junto con los miembros del ALBA-TCP, mantienen su respaldo. Ese acompañamiento, reforzado ahora por los convoyes solidarios, vuelve a subrayar que la soberanía de la isla no está en discusión bajo presión externa.

























