La posibilidad de que la Argentina quede involucrada en un conflicto en Medio Oriente ya no aparece solo como una especulación. Desde el propio oficialismo admitieron que, ante un eventual requerimiento de la Casa Blanca, el Gobierno acompañaría militarmente una ofensiva contra Irán. “Si lo solicitara EEUU, sí. Cualquier ayuda que ellos consideren se dará”, declaró el secretario de Comunicación, Javier Lanari, aunque precisó que hasta el momento ese pedido no fue formulado.
En esa misma dirección se expresó el canciller Pablo Quirno, que eligió no pronunciarse sobre versiones no confirmadas, pero sí dejó expuesta la orientación estratégica del Ejecutivo. Según sostuvo, no corresponde referirse a “rumores sino de certezas”, aunque enseguida reafirmó el lugar que ocuparía la administración libertaria en una coyuntura de ese tipo. “En la medida que necesiten apoyo nuestro está claro dónde vamos a estar parados”, señaló.
El tema cobró nueva intensidad luego de las declaraciones del dirigente republicano Marc Zell, quien aseguró que “Argentina está enviando unidades navales para ayudar a EEUU a salvaguardar el tráfico marítimo internacional en el Estrecho de Ormuz. El Reino Unido se ha negado”. La afirmación encendió aún más las alarmas alrededor de un eventual involucramiento argentino en la región.
Durante su paso por Nueva York, Milei reforzó además un tono abiertamente belicista. Allí presentó a Irán como “nuestro enemigo” y se mostró confiado en el triunfo de la alianza entre Washington y Tel Aviv. “Vamos a ganar la guerra”, proclamó. A esa línea discursiva se sumó un comunicado oficial difundido por la Oficina del Presidente, en el que el Gobierno celebró la operación militar de EEUU e Israel que terminó con el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo iraní. En ese texto, la Casa Rosada lo definió como “una de las personas más malvadas, violentas, y crueles que ha visto la historia de la humanidad. Sus atrocidades no solo han sido sufridas por el pueblo iraní, sino que han impactado a lo largo de todo el globo”.
Desde Teherán, fuentes oficialistas sostuvieron que el presidente argentino había cruzado “una línea roja imperdonable” al plegarse a la “iranofobia”. Bajo esa lectura, el medio afirmó que la posición asumida por Milei obliga a las autoridades iraníes a preparar “una respuesta proporcionada a esta enemistad”.
Ya antes de esa respuesta, el mandatario argentino había dejado en claro su visión sobre Irán. “No me cae bien Irán”, afirmó, antes de insistir con que “Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto son nuestros enemigos».




























