China acusa a EEUU de presionar para desplazar a Huawei de Vaca Muerta
La disputa tecnológica entre Washington y Beijing llegó a Neuquén tras la denuncia de presiones sobre CALF por su acuerdo comercial con Huawei.

La competencia entre Washington y Beijing por el control de las infraestructuras tecnológicas desembarcó de lleno en Neuquén. Un proyecto de conectividad impulsado por la cooperativa CALF con equipamiento de Huawei quedó en el centro de una controversia diplomática después de que trascendieran presiones estadounidenses sobre directivos de la entidad argentina.
El caso adquirió dimensión pública cuando CALF reveló que uno de sus gerentes había recibido un mensaje de un funcionario de la Embajada de Estados Unidos. Según la cooperativa, en la comunicación se vinculaba la continuidad del acuerdo con Huawei con una eventual revisión o revocación de las visas estadounidenses de integrantes de su conducción.
Detrás de la controversia se encuentra un plan para ampliar la red de internet de la cooperativa mediante la incorporación de fibra óptica, enrutadores, terminales y convertidores. La infraestructura permitiría extender la conectividad tanto a hogares como a empresas instaladas en puntos estratégicos de Neuquén, entre ellos Vaca Muerta, Rincón de los Sauces, Cutral Có y Plaza Huincul. CALF presta actualmente servicios a más de 100.000 usuarios.
La conducción de la entidad negó que la decisión de trabajar con Huawei responda a algún tipo de posicionamiento internacional. Carlos Quintriqueo, vicepresidente segundo de CALF, sostuvo que la cooperativa adquiere habitualmente tecnología de proveedores de diferentes países, incluidos fabricantes estadounidenses. «No es que acá había un acuerdo con la embajada china respecto de una cuestión geopolítica, era un negocio comercial beneficioso para la cooperativa por costo y calidad. Lo hicimos público (la amenaza) porque nos parece una aberración la forma en la que se contactan, es una forma de presión», afirmó.
Desde Beijing, la reacción fue inmediata. La Embajada china en Buenos Aires denunció que Washington «ha impedido de forma descarada que una empresa argentina tenga cooperación normal con la empresa (tecnológica) china Huawei» y presentó lo ocurrido como una intervención directa sobre una relación comercial entre compañías de terceros países.
El pronunciamiento elevó además el tono político de la disputa. Para la representación diplomática, la conducta estadounidense «refleja la arrogancia y los prejuicios de Estados Unidos, una grave falta de respeto hacia la soberanía de otros países y un grave menoscabo de los principios del libre mercado». A continuación cuestionó el discurso de Washington sobre las libertades económicas: «Estados Unidos siempre ha alardeado de sus valores de democracia y libertad, pero no tolera que una empresa privada extranjera pueda subsistir y desarrollarse con normalidad en un tercer país, lo que pone al descubierto su naturaleza hipócrita».
La Embajada estadounidense evitó negar la existencia del contacto y lo definió como una «gestión diplomática privada». Un portavoz señaló que Washington «defiende activamente sus intereses de seguridad nacional y revisa continuamente los requisitos para la elegibilidad de visas». En la misma línea, agregó: «Las personas y entidades cuyas acciones socaven la seguridad de Estados Unidos no gozarán del privilegio de viajar a Estados Unidos».
Más allá del contrato específico, el episodio expone la creciente presión de la rivalidad sino-estadounidense sobre decisiones económicas argentinas. Telecomunicaciones, energía, infraestructura y logística se han convertido en terrenos centrales de esa competencia. Las tensiones ya habían aparecido alrededor de la Hidrovía Paraná-Paraguay y ahora alcanzan una zona especialmente sensible: Vaca Muerta, uno de los principales activos energéticos del país y un espacio cada vez más atravesado por la disputa entre las grandes potencias.