Activista neonazi realiza saludo fascista ante la Embajada de Marruecos en Madrid

El gesto de Isabel Peralta vuelve a poner en evidencia cómo la extrema derecha española utiliza las crisis migratorias para difundir discursos racistas y reivindicar símbolos fascistas.

Frente a la sede diplomática de Marruecos en Madrid, la activista neonazi Isabel Peralta protagonizó un nuevo episodio de exaltación fascista al levantar el brazo durante una concentración de extrema derecha. El gesto recibió la aprobación de varios asistentes a una movilización organizada en un contexto marcado por las tensiones migratorias entre España y el país norteafricano.

Detrás de esta convocatoria se encuentra el intento de agrupaciones ultranacionalistas de aprovechar la situación en la frontera de Ceuta para extender mensajes racistas y xenófobos. Mediante una retórica que identifica la migración con una amenaza territorial, estos espacios buscan convertir una crisis humanitaria y diplomática en una herramienta de agitación política.

No se trata de la primera intervención pública de Peralta contra la comunidad marroquí. La militante, de 24 años, ya había participado en 2021 en otra protesta frente a la misma embajada, celebrada durante un anterior momento de tensión entre Madrid y Rabat. En aquella ocasión utilizó un altavoz para lanzar expresiones como “muerte al invasor” y “no es inmigración, es una invasión”.

Como consecuencia de esas declaraciones, la Justicia española inició un procedimiento por incitación al odio. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó en 2025 una condena de un año de prisión al considerar que su conducta constituía un delito de provocación a la discriminación contra las personas migrantes.

Según estableció la Audiencia Provincial, las consignas pronunciadas por la dirigente ultraderechista pretendían “denigrar al colectivo de inmigrantes marroquíes y despertar la hostilidad hacia ellos”. El fallo incluyó, además de la pena de cárcel, una multa de aproximadamente 1.080 euros, la inhabilitación para concurrir a elecciones durante el tiempo de la condena y la retirada de los contenidos vinculados con el caso que habían sido difundidos en Internet.

Fuera de España, sus actividades también provocaron la reacción de las autoridades. En 2022, Alemania ordenó su expulsión y le prohibió permanentemente el ingreso al país después de que fuera interceptada en el aeropuerto de Frankfurt. Entre sus pertenencias se encontraron una bandera nazi y un ejemplar de Mein Kampf, el libro escrito por Adolf Hitler.

Esta nueva exhibición fascista se produjo tras una grave crisis fronteriza en Ceuta, durante la cual el Gobierno español aseguró que más de 50.000 personas ingresaron irregularmente desde Marruecos en apenas 24 horas. Madrid contabilizó al menos 72 fallecidos, mientras las autoridades ceutíes elevaron la cifra a 88 y Rabat reconoció once muertes en su territorio. En ese escenario, la actuación de Peralta revela cómo la extrema derecha intenta apropiarse de las emergencias migratorias para normalizar el odio, reivindicar símbolos nazis y señalar a las personas extranjeras como enemigas.

Autor(a)