El Paraninfo de la Universidad de la República fue escenario este jueves del seminario “Agresión imperialista en Venezuela: retos y desafíos del derecho internacional”, una actividad que reunió a referentes sindicales, diplomáticos y especialistas para debatir las consecuencias políticas y jurídicas del escenario abierto tras los hechos del 3 de enero. El encuentro contó con las exposiciones del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, el representante diplomático de Venezuela en Uruguay, Pedro Sassone, y los analistas Claudia Rocca, Enrique Santiago e Ismael Blanco.
En su intervención, Abdala sostuvo que el sentido de la convocatoria desborda lo coyuntural y se inscribe en una defensa más amplia de valores universales. Señaló que las organizaciones sociales deben “sentirse orgullosas de emprender acciones en defensa de la humanidad, en defensa de la vida”, y remarcó que lo ocurrido el 3 de enero marcó “un antes y un después” por constituir, a su juicio, una ruptura abierta con los principios básicos del derecho internacional, como la no intervención, la no injerencia y la resolución pacífica de los conflictos.
El dirigente sindical vinculó esa agresión con un contexto global atravesado por lo que definió como una “crisis de la desigualdad”, que precede a los hechos recientes y explica, en parte, la escalada de tensiones. Citando datos de Oxfam, advirtió que en 2025 la riqueza de los milmillonarios creció tres veces más rápido que en el lustro anterior, mientras “una cuarta parte de la humanidad no tiene garantizadas siquiera las condiciones mínimas para alimentarse”. Para Abdala, se trata de una crisis estructural que empuja al mundo hacia una “crisis civilizatoria”.
En esa línea, subrayó la concentración extrema de la riqueza como telón de fondo de los conflictos actuales: “Doce milmillonarios acumulan lo mismo que cuatro mil millones de personas”, afirmó, y cuestionó que en nombre de la democracia se naturalicen desigualdades que, según dijo, vacían de contenido los derechos humanos económicos, sociales y culturales. A su entender, ese modelo de poder “defiende los privilegios de una élite” que se expresa, en gran medida, desde Estados Unidos.

El análisis histórico ocupó también un lugar central. Abdala recordó que desde la Doctrina Monroe, formulada en 1823, América Latina ha sido tratada como “patio trasero” de Washington, a través de una política de intervenciones directas e indirectas. Sostuvo que ese imperialismo atraviesa hoy un declive económico frente al ascenso de los BRICS y, especialmente, de China, pero advirtió que “una fiera herida es más peligrosa”, porque conserva intacta su capacidad militar.
Como ejemplo de esa lógica, citó declaraciones de la generala Laura Richardson en 2023, cuando afirmó que América Latina es clave para la “seguridad nacional” de Estados Unidos por sus reservas estratégicas: “Tenemos el 60% del litio del mundo, el 31% del agua dulce, las mayores reservas de petróleo y los recursos de Venezuela”, recordó Abdala, quien interpretó esas palabras como una admisión explícita de los intereses geoeconómicos en juego.
Finalmente, el presidente del PIT-CNT vinculó la ofensiva sobre Venezuela con los discursos recientes de Donald Trump y Marco Rubio, quienes, según señaló, hablaron reiteradamente de petróleo pero nunca de democracia. Para Abdala, no se trata de un debate partidario sino de una causa regional: “No es Maduro sí o Maduro no, es la defensa de América Latina, de la autodeterminación de los pueblos y de la democracia”, concluyó, llamando a reactivar una conciencia antiimperialista a través de la organización, la movilización y la unidad continental.

Por su parte, Sassone advirtió que «estamos en una sola senda de lucha por la independencia y soberanía». No ha habido un momento en la región como el que se está viviendo, «un momento de agresión, de crisis, soberbia y fascismo imperial, donde no hay derecho ni potestad soberana de los pueblos» apuntó el diplomático. «Estamos en presencia de la diplomacia del chantaje imperial» enfatizó.
En este contexto, «la muestra de la barbarie del 3 de enero refleja que el imperialismo, si bien ha perdido fuerza material, no ha perdido la fuerza de la destrucción y la crueldad», dijo.
Sassone advirtió que es vital ir profundizando en la verdad sobre Venezuela. «La democracia venezolana nació en el año 1999, producto de un proceso profundo de la democracia directa, constituyente, no por imposición de ningún dictador, sino como voluntad del pueblo», aseveró. Por estos motivos, «en Venezuela existe una democracia en la que podemos contar más de 36 elecciones desde ese entonces», explicó.
En este sentido, el diplomático explicó que Venezuela es una democracia acosada, económica y políticamente. Al país se le aplicaron más de 900 sansiones unilaterales, lo cual implca que te quiten el derecho al comercio internacional y al desarrollo. «Llegó un momento en que no había con qué comer ni había a quién venderle. Ni siquiera en ese contexto, nuestro modelo nunca perdió el sentido democrático«, concluyó.



























