En medio del debate internacional generado por la ofensiva militar de EEUU contra Venezuela, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, reafirmó un principio central del derecho internacional: el control soberano de los pueblos sobre sus riquezas naturales. Guterres sostuvo que el país suramericano conserva su «soberanía permanente» sobre sus recursos y que el petróleo venezolano pertenece al pueblo venezolano, en un contexto marcado por la abierta disputa geopolítica en torno al crudo.
Estas afirmaciones fueron realizadas durante una reunión con el representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, quien denunció ante el organismo multilateral la «agresión armada unilateral e injustificada» ejecutada por EEUU en la madrugada del pasado sábado. La información fue difundida posteriormente a través de un comunicado oficial del canciller venezolano, Yván Gil.
El pronunciamiento del máximo funcionario de Naciones Unidas coincidió con la confirmación del interés estratégico de Washington en el petróleo venezolano, manifestado tanto antes como después de la operación militar. Apenas tres días después del ataque —que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores— el entonces mandatario estadounidense Donald Trump declaró que «las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad … autorizado a EEUU».
El jefe de la Casa Blanca agregó además que su administración asumiría el control de los ingresos generados por la venta de ese crudo, dejando en evidencia la dimensión económica de la agresión y el intento de apropiación de los recursos energéticos venezolanos.
En paralelo, la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) informó que se encuentra desarrollando una negociación con EEUU para la comercialización de «volúmenes de crudo», precisando que dichas conversaciones se inscriben «en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países».
Durante el intercambio con la delegación venezolana, Guterres también calificó la incursión militar estadounidense como «una violación flagrante de la Carta de la ONU y de las normas del derecho internacional», reafirmando la ilegalidad de las acciones unilaterales y la obligación de respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados miembros.




























