Pedro Jorge Velázquez «El Necio» alertó en México sobre la pasividad de América Latina ante el ataque imperialista contra Cuba.

En el marco de la ceremonia del Club de Periodistas de México, donde Pedro Jorge Velázquez, conocido como “El Necio”, y Horizonte Multipolar fueron distinguidos con el Premio Internacional de Periodismo, el periodista cubano dialogó con Fabián Cardozo y trazó un cuadro dramático sobre la situación que vive la isla. La premiación se realizó en Ciudad de México el 20 de marzo, dentro de la edición 2026 del certamen del Club de Periodistas.

Velázquez describió el presente cubano como un escenario de “asfixia colectiva”, marcado por carencias crecientes y un deterioro que golpea de lleno la vida cotidiana. Según explicó, la imagen real de Cuba en estas horas no es la de un pueblo sin voluntad, sino la de una sociedad cercada, obligada a sostenerse a partir de la unidad y del trabajo comunitario. En ese contexto, advirtió sobre una “foto de desesperanza” provocada por el recrudecimiento del bloqueo y detalló algunas de sus consecuencias más graves: «más de 100.000 operaciones quirúrgicas demoradas, apagones de hasta 20 horas y enormes dificultades para producir y trasladar alimentos desde el campo hacia las ciudades», indicó.

A su juicio, el riesgo de un colapso social no debe leerse en abstracto, sino en su impacto concreto sobre la población. “A quien daña Donald Trump y Marco Rubio es al cubano de a pie”, remarcó, al señalar que las medidas de presión no recaen sobre una estructura estatal aislada, sino sobre la vida diaria de millones de personas. Para el periodista, el diseño de esa política apunta precisamente a impedir que la sociedad encuentre respuestas materiales a la crisis, para luego responsabilizar al Gobierno cubano por la falta de soluciones.

Consultado sobre la reacción internacional, Velázquez consideró que la respuesta ha sido insuficiente, especialmente en América Latina. Habló de una actitud “pasiva” por parte de buena parte de la comunidad internacional y subrayó que la excepción más visible ha sido México. En esa línea, valoró que el país haya colocado el tema en la agenda política y destacó tanto la iniciativa de su presidenta como la movilización solidaria de sectores de la sociedad mexicana para canalizar ayuda y buscar alternativas frente a la emergencia que atraviesa la isla.

El periodista lamentó, además, que parte de América Latina parezca haber relegado a Cuba en un momento crítico, pese al papel que el país caribeño ha desempeñado históricamente en la región mediante misiones médicas, humanitarias y culturales. Incluso señaló con preocupación que ese distanciamiento también se percibe en gobiernos que se reivindican de izquierda. Desde su perspectiva, el silencio regional no solo agrava el aislamiento de Cuba, sino que también debilita una tradición de solidaridad latinoamericana que durante décadas formó parte de la identidad política del continente.

Al comparar la situación cubana con otros escenarios recientes de intervención estadounidense, Velázquez sostuvo que en el caso de la isla no se recurre a una invasión militar abierta ni a una guerra convencional, sino a mecanismos de asfixia económica y social. “Son herramientas de asfixia colectiva”, afirmó, orientadas a cercar al pueblo cubano y a limitar la capacidad de respuesta de su Gobierno ante las necesidades más urgentes de la población. Según planteó, esa estrategia busca instalar, dentro y fuera de Cuba, una lectura invertida de las responsabilidades reales de la crisis.

Sobre el significado del premio recibido en México, “El Necio” lo interpretó como un reconocimiento al esfuerzo de hacer periodismo en medio de esas mismas condiciones extremas. Explicó que el ejercicio periodístico en Cuba también está atravesado por apagones, cortes de internet y obstáculos para desplazarse, pero que, aun así, persiste la voluntad de narrar el país con mayor objetividad. En ese sentido, consideró que la distinción otorgada por el Club de Periodistas de México no solo honra una trayectoria individual, sino que también funciona como un impulso para seguir informando desde la isla, incluso en uno de sus momentos más difíciles.

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