BRICS en acción: un bloque en expansión que impulsa el Sur global.

Horizonte Multipolar ha seguido de cerca el avance del bloque BRICS, evidenciando su transformación en un actor geopolítico central. Las notas escritas en nuestro medio destacan tres ejes clave: la fortaleza multilateral, la autonomía financiera y la ampliación de su influencia global.

Desde su nacimiento en 2009, los BRICS han sido presentados como una alternativa al orden occidental. Según nuestros análisis publicados en las diversas notas de Horizonte Multipolar, el grupo impulsa una “plataforma para vínculos horizontales” entre regiones históricamente subordinadas al dominio de las potencias tradicionales. La cumbre más reciente reafirmó esta vocación, ya que no solo fortaleció alianzas internas, sino que consolidó la relación con países invitados como Vietnam e Indonesia.

En este sentido, en Horizonte Multipolar hemos señalado que la incorporación de diversos países del Sur Global ha hecho crecer el peso geopolítico del bloque, subrayando una orientación inclusiva y un alcance cada vez más global.

Con cerca del 40% de la población mundial y un PBI combinado superior al del G7 en términos de paridad de poder adquisitivo, el bloque propone una gobernanza internacional que se aleje del unilateralismo. En ese marco, busca reformar instituciones como el FMI, el Banco Mundial y el Consejo de Seguridad de la ONU.

Reformar las instituciones globales y combatir el proteccionismo

En noviembre de 2024, el análisis «El rol de los BRICS en un mundo en transición» planteó que el grupo es una plataforma para reformar organismos como el FMI, el Banco Mundial y el Consejo de Seguridad de la ONU. Se subraya que el bloque también busca evitar sanciones y boicots ejecutados desde Occidente.

En abril de 2025, durante la reunión de ministros de Exteriores en Brasilia, los BRICS se mostraron unidos frente al “unilateralismo” de figuras como Donald Trump.

Mauro Vieira, canciller brasileño, declaró:

“El camino hacia la paz no es fácil ni lineal […] Los BRICS deben dar ejemplo, reafirmando nuestra convicción de un mundo multipolar donde la seguridad sea un derecho de todos”

Wang Yi (China) y Serguéi Lavrov (Rusia) también comprometieron al bloque a acelerar una reestructuración institucional global.

Desdolarización y soberanía económica

Otro eje central es la independencia del dólar. Según notas publicadas en marzo y abril de 2025, los BRICS avanzan con BRICS Pay, un sistema de pagos que evita el uso del SWIFT y del dólar, para consolidar una soberanía financiera colectiva.

Además, el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) ha financiado unos 100 proyectos por más de $33 000 millones, con el objetivo de apoyar infraestructura, energías renovables y desarrollo sostenible.

Un artículo de abril de 2025 destaca que, aunque solo Brasil es miembro pleno, la región latinoamericana ya se beneficia de los BRICS. El bloque potencia las exportaciones, inversión en infraestructura y financiamiento a través del NDB.

En junio de 2025, Vietnam capturó la atención como posible nuevo miembro estratégico por su equilibrio diplomático y crecimiento económico, lo que refuerza aún más el perfil multipolar del bloque.

BRICS como un actor clave en la transformación sistémica global.

En este contexto, las notas de Horizonte Multipolar trazan la narrativa de que los BRICS han trascendido su origen como foro económico para convertirse en un actor con capacidad de influir en la gobernanza global. Responden al unilateralismo con diplomacia multilateral, fabrican herramientas financieras propias para saltar al dólar y expanden su membresía con países clave de Asia, África, Medio Oriente y América Latina. Su estrategia apunta a construir una nueva arquitectura internacional más equilibrada y representativa del Sur global.

Una alternativa estable en un mundo en crisis

En un contexto internacional marcado por conflictos bélicos, retrocesos democráticos e inestabilidad institucional, el bloque se posiciona como una de las alianzas más estables y con mayor proyección global. A diferencia de la OTAN o la Unión Europea —ambas enfrentadas a tensiones internas y desafíos de liderazgo— los BRICS destacan por su crecimiento económico sostenido y su capacidad de actuar como contrapeso del poder occidental.

La cohesión del bloque, sin embargo, requiere que los nuevos miembros compartan no solo objetivos estratégicos, sino también compromisos con la estabilidad y la cooperación. En este sentido, la incorporación formal de Colombia —prevista para la próxima cumbre en Río de Janeiro— genera expectativas, pero también preocupaciones. Uno de los puntos sensibles es la participación de ciudadanos colombianos como mercenarios en el conflicto entre Rusia y el régimen de Kiev, lo que podría tensar la relación de Bogotá con Moscú y otros miembros del grupo. El presidente Gustavo Petro enfrenta el desafío de abordar este tema con decisión para evitar fricciones diplomáticas dentro del bloque.

La creciente polarización global refuerza la urgencia de que los países del sur global profundicen su coordinación. Cuantos más países latinoamericanos se integren al BRICS, mayor será el peso específico de la región en la reconfiguración del orden mundial. Ante la falta de una integración regional efectiva, este espacio podría funcionar como una plataforma multilateral útil para abordar problemas comunes.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Venezuela. En ausencia de mecanismos regionales sólidos —y con una OEA percibida como alineada con los intereses de EEUUel BRICS podría convertirse en un espacio donde discutir soluciones diplomáticas y económicas para la crisis venezolana. En este contexto, crecen las voces que proponen que Brasil impulse el ingreso de Venezuela al bloque, no como una declaración ideológica, sino como una vía para facilitar su recuperación institucional y económica.

The “nuevo monroeísmo” impulsado desde Washington, caracterizado por una actitud más agresiva hacia los procesos autónomos en América Latina, ha reducido el margen de maniobra de organismos tradicionales como la OEA y la ONU. Frente a esta realidad, el BRICS emerge como una alternativa concreta para que la región dialogue, se integre y dispute espacios de poder en el siglo XXI.

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