En un contexto geopolítico cada vez más volátil, Latin America ha vuelto a reafirmar su histórica defensa del multilateralismo y la paz.
Gobiernos progresistas de la región alzaron la voz con firmeza este lunes para condenar los recientes ataques militares perpetrados por EEUU contra tres instalaciones nucleares en Irán, considerados por estos países como una «grave violación del derecho internacional» y una peligrosa escalada con consecuencias imprevisibles para la seguridad global.
Desde Santiago hasta Ciudad de México, pasando por La Paz y Bogotá, las reacciones oficiales coincidieron en señalar que el uso de la fuerza no puede ser el camino para resolver tensiones internacionales. Por el contrario, hicieron un llamado enérgico a retomar el diálogo y fortalecer las instituciones multilaterales.
“Condenamos enérgicamente el ataque arbitrario de EE.UU. a instalaciones nucleares de la República Islámica de Irán. Bombardear objetivos de esta naturaleza no solo pone en riesgo la paz regional y global, sino que vulnera principios fundamentales del Derecho Internacional y la Carta de la ONU«, expresó el presidente boliviano Luis Arce a través de sus redes sociales.
En Chile, el presidente Gabriel Boric fue igual de contundente:
“Estados Unidos anuncia que acaba de bombardear centrales nucleares en Irán. Atacar centrales nucleares está prohibido por el derecho internacional. Chile condena este ataque de EEUU”, sostuvo desde La Moneda, subrayando la necesidad de frenar la lógica bélica en las relaciones internacionales.
La cancillería mexicana, en un comunicado oficial, lamentó «el uso unilateral de la fuerza» e instó al respeto irrestricto de la Carta de las Naciones Unidas, recordando que el principio de no intervención y la solución pacífica de las controversias son pilares del sistema internacional.
Una postura coherente con los principios latinoamericanos.
Estas voces no son nuevas ni improvisadas. La tradición diplomática latinoamericana ha sostenido históricamente un compromiso con el derecho internacional, el respeto a la soberanía de los pueblos y la resolución pacífica de los conflictos. Frente al ataque estadounidense, los gobiernos progresistas de la región volvieron a asumir ese legado con convicción.
Desde Cuba y Venezuela llegaron las respuestas más severas. Caracas calificó el bombardeo como una “agresión imperialista”, mientras que La Habana denunció “la complicidad del Consejo de Seguridad de la ONU al no tomar medidas efectivas ante esta amenaza a la paz”.
“Este tipo de acciones unilaterales nos recuerdan por qué América Latina debe mantenerse firme en su rechazo a la guerra como herramienta de dominación”, afirmó el analista internacional Ernesto Samper, exsecretario de UNASUR.
El Sur Global exige ser escuchado.
Mientras potencias globales reaccionan con cálculos geoestratégicos, Latin America —a través de sus voces progresistas— insiste en que los pueblos no deben pagar el precio de decisiones tomadas a espaldas del derecho internacional.
En tiempos de incertidumbre global, los llamados a la paz, la legalidad y la diplomacia que emergen desde el Sur Global resultan imprescindibles. América Latina no solo reacciona: propone. En palabras del presidente Gustavo Petro:
“Estamos ante una nueva encrucijada histórica. Solo el multilateralismo basado en justicia y dignidad puede evitar una catástrofe global”.




























