¿Qué revelan las palabras de Rajoy sobre la herencia colonial y el racismo en Europa?

Las declaraciones de Mariano Rajoy sobre la selección francesa reavivan el debate sobre racismo, ciudadanía y herencia colonial en Europa.

La tensión previa a la semifinal del Mundial entre España y Francia trascendió el terreno deportivo después de que el expresidente español Mariano Rajoy afirmara que el combinado francés contaba con una plantilla de gran nivel, pero “sin franceses”. La declaración, incluida en una columna publicada en el periódico digital El Debate, provocó una inmediata respuesta diplomática y una ola de condenas políticas en ambos países. Dicha afirmación reabrió un debate que excede ampliamente al fútbol. Sus palabras remiten a las jerarquías construidas durante siglos de colonialismo europeo y reproducidas posteriormente bajo nuevas formas políticas, sociales y mediáticas.

La Embajada de Francia en España rechazó categóricamente las palabras del exmandatario y recordó que “todos los jugadores de la selección nacional son franceses”. La representación diplomática precisó que 23 de los 26 futbolistas convocados nacieron en territorio francés y que los otros tres integrantes del plantel, nacidos en el extranjero, también poseen la nacionalidad del país al que representan.

Desde el Gobierno francés, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó el comentario de Rajoy como “absolutamente inaceptables”. La polémica se produjo a solo dos días del encuentro que disputarán España y Francia por un lugar en la final de la Copa del Mundo, lo que añadió una dimensión política y diplomática a uno de los partidos más esperados del torneo.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también intervino en la controversia y definió las afirmaciones como “xenofóbicas”. ““Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. España es de quienes la quieren y trabajan por ella. No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. El martes, que gane el mejor. Y que pierda el racismo”, escribió el dirigente socialista en su cuenta de X, en defensa de una concepción inclusiva de la ciudadanía.

Las críticas se extendieron al arco político francés. El secretario general del Partido Socialista, Olivier Faure, sostuvo que Francia “no tiene un color de piel o religión”, mientras que la presidenta de la región de Île-de-France, Valérie Pécresse, describió las palabras del exlíder del Partido Popular como “racismo despreciable”.

Pécresse, perteneciente a la misma familia política europea que Rajoy, afirmó además que “Mariano Rajoy demuestra su completo desconocimiento de lo qué significa el alma del pueblo frances”. Por su parte, la ministra francesa para los Territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, consideró que el episodio demuestra una “odio sistémico y expandido hacia Francia y lo que la nación realmente es”. “Cada vez qeu ganan Les Bleus, la misma obsesión e insultos racistas reemergen”, denunció.

El nuevo escándalo se suma a los ataques racistas sufridos recientemente por el capitán francés Kylian Mbappé. Tras la eliminación de Paraguay a manos de Francia, la senadora paraguaya Celeste Amarilla calificó al delantero como “un camerunés colonizado que pretende ser francés”, unas expresiones que generaron el repudio de la Federación Francesa de Fútbol y motivaron una investigación de la Fiscalía de París. Ambos episodios volvieron a situar en el centro del debate la discriminación que enfrentan los jugadores de ascendencia migrante cada vez que representan a su país en grandes competiciones internacionales.

Estos episodios revelan las implicaciones históricas de la composición multicultural de la sociedad francesa, la cual no puede comprenderse al margen de una extensa historia colonial en África, el Caribe, Asia y el Pacífico. Durante siglos, Francia incorporó territorios y poblaciones a un imperio que explotó recursos, impuso jerarquías raciales y promovió una idea de ciudadanía universal que, en la práctica, nunca se aplicó en condiciones de igualdad. Las migraciones procedentes de las antiguas colonias transformaron posteriormente la vida social del país, pero las desigualdades heredadas del colonialismo persisten en la segregación urbana, la discriminación laboral, la violencia policial y el cuestionamiento constante de la identidad nacional de los ciudadanos racializados.

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