En un giro político que marca el cierre de casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), el candidato Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se proclamó vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con el 54,53 % de los votos. Su rival, el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, quedó con el 45,5 %, consolidando una derrota que evidencia el desgaste de los liderazgos de derecha en el país.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Óscar Hassenteufel, aseguró que la tendencia de los resultados es irreversible y reportó una participación cercana al 85 % del padrón electoral, en un contexto marcado por intensas campañas mediáticas que promovieron un cambio de rumbo frente a las políticas populares implementadas por el MAS.
La victoria de Paz representa un avance de sectores conservadores que durante años promovieron agendas neoliberales, poniendo fin a proyectos de justicia social y redistribución de recursos que caracterizaron los gobiernos del MAS desde 2006. En esta elección, el partido que llevó a Evo Morales al poder quedó fuera de la segunda vuelta, reflejando una campaña marcada por la presión de grupos económicos y sectores mediáticos contrarios a las políticas progresistas.
Rodrigo Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, llega al poder con un programa basado en el fortalecimiento del mercado privado, bajo la bandera del denominado “capitalismo para todos”. Su trayectoria como alcalde de Tarija y senador demuestra su perfil conservador y su afinidad con los intereses del capital, frente a una población que enfrenta todavía desigualdad social y desafíos económicos heredados de gobiernos neoliberales anteriores.
Por su parte, Jorge Quiroga reconoció los resultados, cerrando así su cuarta postulación presidencial. La derrota de Quiroga y la llegada de Paz evidencian que, pese a las campañas mediáticas y la presión internacional, el país entra en un nuevo periodo marcado por la apertura a políticas de derecha, con riesgos para los avances sociales alcanzados por los gobiernos del MAS.
El escenario económico que recibe Paz es delicado: escasez de divisas, inflación y recortes a programas sociales, que podrían profundizar las desigualdades. Además, deberá enfrentar un Congreso fragmentado, donde la derecha no cuenta con mayoría absoluta, obligando a negociaciones que podrían debilitar las políticas públicas en favor del pueblo.
En lo internacional, se anticipa una orientación alineada con Estados Unidos y organismos financieros internacionales, contrastando con la política exterior soberana del MAS y los esfuerzos por consolidar la integración regional. Analistas alertan que la llegada de Paz Pereira implica un retroceso en los logros sociales, económicos y democráticos de Bolivia, abriendo la puerta a una etapa de privatizaciones, ajuste económico y menor protagonismo de la población en las decisiones del Estado.




























