Argentina venció a Inglaterra y llevó el reclamo por Malvinas a la final del Mundial
Tras vencer a Inglaterra, los jugadores argentinos exhibieron una bandera por Malvinas y reavivaron una disputa histórica y geopolítica.

La clasificación de Argentina a la final del Mundial trascendió este miércoles el resultado deportivo. Tras imponerse 2-1 sobre Inglaterra en Atlanta, los futbolistas de la Albiceleste desplegaron sobre el césped una bandera con la consigna «Las Malvinas son argentinas», en una escena que reavivó el reclamo soberano sobre el archipiélago ocupado por el Reino Unido.
El gesto adquirió una dimensión especialmente significativa por el contexto geopolítico. Mientras Londres busca consolidar su presencia militar y estratégica en el Atlántico Sur, Buenos Aires mantiene ante los organismos internacionales una reivindicación histórica respaldada por sucesivas resoluciones de Naciones Unidas. En ese escenario, el fútbol volvió a funcionar como una caja de resonancia de una disputa colonial todavía abierta.
La bandera fue exhibida por Giovanni Lo Celso luego del pitazo final, pese a las restricciones que habían impedido al público ingresar al estadio con símbolos vinculados con la soberanía argentina. La FIFA había considerado esas manifestaciones como un «mensaje político o provocativo», en sintonía con las presiones del Gobierno británico y con la actitud adoptada en la previa por la administración de Javier Milei.
La imagen se propagó rápidamente por las redes sociales y los medios internacionales. Durante los festejos, varios integrantes del plantel también entonaron «el que no salta es un inglés», uno de los cánticos más arraigados entre la hinchada argentina en los encuentros frente al combinado británico.
Leandro Paredes respaldó públicamente la iniciativa cuando fue consultado por los periodistas. «Y serán siempre argentinas», respondió el mediocampista en referencia a las islas, reafirmando una posición que forma parte de la memoria histórica y de la identidad política argentina más allá de las diferencias entre gobiernos.
El partido había comenzado de manera adversa para la selección sudamericana, luego del gol de Anthony Gordon. Sin embargo, Enzo Fernández igualó el encuentro a los 85 minutos y Lautaro Martínez selló la remontada en el 90+2, asegurando la segunda final consecutiva para Argentina, que ahora enfrentará a España.
Autor del tanto decisivo, Martínez reconoció que el cruce estuvo atravesado por una carga emocional imposible de ignorar. «La guerra de Malvinas es algo que pasó hace muchísimos años, pero para nosotros no era un partido igual a los demás. Era un partido especial», sostuvo el delantero.
La celebración se extendió durante la noche por calles y plazas de todo el país. En el Obelisco de Buenos Aires, un veterano de la Guerra de Malvinas interpretó la Marcha de Malvinas mientras ondeaba una bandera nacional, condensando en una sola escena el vínculo entre memoria, soberanía y fútbol.
La victoria volvió a demostrar que los enfrentamientos entre Argentina e Inglaterra nunca se limitan completamente al terreno deportivo. En medio de una disputa global por territorios, rutas marítimas, recursos naturales y posiciones estratégicas, el reclamo por Malvinas reapareció ante millones de espectadores como una causa vigente y no como un capítulo cerrado del pasado.