Los informes presidenciales revelan mucho más que balances de gestión: muestran hasta dónde llega el poder y cuánto espacio queda para la contradicción democrática.
Brasil no solo elige presidente, pone a prueba dos soberanías, la geopolítica frente a EE.UU. y China, y la informativa ante la IA más regulada del mundo. Un laboratorio continental donde la etiqueta ya no basta.
La disputa electoral brasileña se desplaza de la gestión económica hacia una confrontación identitaria marcada por la soberanía y los alineamientos internacionales.