En un tono severo y con fuertes reproches dirigidos al presidente Javier Milei, la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, criticó la decisión del gobierno de negociar nueva deuda con los EEUU, denunciando que esta política profundiza la desigualdad y el endeudamiento de las familias.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Kirchner advirtió que la estrategia de recurrir al Tesoro estadounidense para financiar gastos corrientes tiene un costo social alto: “los dólares que te entran por la puerta de adelante… se te van por la puerta de atrás. ¿Qué parte no entendés?”
La exmandataria calificó este auxilio como una maniobra electoral disfrazada: “La ‘ayuda’ de ‘las fuerzas del norte’ … es pan para hoy y hambre para mañana”. En su crítica, Kirchner fustigó la persistencia del problema estructural que representa la falta de divisas en la economía argentina: “Que el precio más importante y el principal problema de la economía argentina son los dólares”.
El impacto en los hogares
Uno de los ejes centrales del discurso de la expresidenta fue el efecto que este nuevo endeudamiento tiene sobre los sectores populares y la clase media. Kirchner sostuvo que nueve de cada diez hogares están endeudados, no para gastos suntuarios, sino para cubrir necesidades básicas: “Hoy, 9 de cada 10 hogares argentinos están endeudados…no es deuda para cambiar el auto…es deuda para comer o para comprar remedios, para pagar la luz, el gas, el alquiler”.
Según Kirchner, más de la mitad de esas familias destinan entre el 40 % y el 60 % de sus ingresos al pago de cuotas o préstamos. “Este endeudamiento masivo de las familias argentinas es la contracara brutal de la riqueza de unos pocos. Es la foto de un país que vive al revés, donde el pueblo se endeuda para comer mientras un puñado se enriquece fugando dólares al exterior”, enfatizó.
El pasado como advertencia
Kirchner vinculó esta nueva fase de endeudamiento con experiencias anteriores que, según ella, culminaron en crisis. Recordó el gobierno de Mauricio Macri, cuya reelección frustrada, dijo, costó “endeudamiento masivo con privados y la vuelta del FMI al país con un préstamo de 45 mil millones de dólares”.
Asimismo, denunció que las campañas electorales mismas, incluidas las del 26 de octubre, ya implicaron compromisos financieros con organismos internacionales: “Las elecciones del próximo 26 de octubre ya nos costaron 20 mil millones de dólares más del FMI… sumado a los casi 30 mil millones de dólares del blanqueo … más los miles de millones del BID, del Banco Mundial, de la CAF … el REPO … el oro en Londres”.
Para cerrar su mensaje, Kirchner lanzó una advertencia con carga política: “¡Viene salado el precio que pagan los argentinos por tener gobiernos de derecha!”.
Repercusiones y paisaje político
Las declaraciones de la exmandataria se producen en el contexto del anuncio por parte del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, de una línea de swap por 20 000 millones de dólares con el Banco Central argentino, además de una posible recompra de bonos de deuda soberana.
Para el gobierno de Milei, esta inyección financiera es presentada como un auxilio para sostener la estabilidad monetaria y contener la fuga de capitales, pero desde el kirchnerismo la leen como una capitulación ante los intereses internacionales, una profundización del modelo de endeudamiento y un riesgo para la soberanía económica.
The pulso político entre Kirchner y Milei promete intensificarse conforme se acerquen las elecciones legislativas, con cada sector tratando de definir la agenda narrativa sobre crecimiento, deuda, consumos y distribución.




























