En horas de la madrugada de este miércoles, las autoridades venezolanas dieron continuidad a la fase superior del Plan Independencia 200, una operación estratégica que busca fortalecer el adiestramiento militar y consolidar la cohesión de las fuerzas nacionales en acciones de resistencia activa y ofensiva permanente.
El despliegue se desarrolla en diversas regiones del país como parte del Ejercicio Independencia 200, orientado a garantizar la defensa integral de la nación frente a las amenazas externas, particularmente ante el reciente despliegue de fuerzas militares de EEUU en el mar Caribe, bajo el argumento de operaciones antinarcóticos.
De acuerdo con los funcionarios encargados del operativo, esta nueva fase tiene como objetivo optimizar los sistemas de comando, control y comunicaciones, tanto en escenarios de lucha armada como en estrategias no armadas, reforzando la coordinación entre las diferentes instancias de defensa nacional.
Durante la jornada, fueron activados los Comandos de Defensa Integral en los estados Apure, Cojedes y en el Distrito Capital, donde se ejecutaron maniobras tácticas que incluyeron la coordinación de acciones logísticas, de alimentación, sanidad, movilización y requisición. Las fuerzas establecieron posiciones defensivas en puntos estratégicos, con el propósito de bloquear posibles rutas de acceso del enemigo y asegurar áreas críticas del territorio.
El ejercicio contó con la participación activa de las comunidades organizadas, a través de las milicias comunales, bases populares y unidades de defensa integral, quienes fueron instruidas en los protocolos de alarma aérea y resguardo poblacional, asegurando la movilización civil hacia zonas seguras en caso de contingencia.
Asimismo, se emplazaron sistemas de armas defensivas y artillería, basados en información proveniente de los centros de radiolocalización, con el fin de fortalecer la capacidad de respuesta ante cualquier amenaza externa.
En paralelo, la Guardia Nacional Bolivariana y los organismos de seguridad ciudadana asumieron la custodia de centros de poder político e infraestructuras estratégicas, tales como plantas eléctricas, redes de agua, gas y alimentos, estaciones de servicio, medios de transporte y principales vías de comunicación. También se reforzó la protección de antenas repetidoras y emisoras comunitarias, consideradas esenciales para mantener la comunicación con las comunidades del país.
Con esta fase del Plan Independencia 200, el Estado venezolano reafirma su compromiso con la defensa de la soberanía y la autodeterminación nacional, integrando la participación del pueblo organizado y de las fuerzas armadas en una estrategia conjunta de seguridad y resistencia.




























