Entrevista a Manuel Durán, experto en geopolítica, sobre el rumbo de la política exterior chilena en un mundo multipolar.
En un mundo en transformación, marcado por el ascenso de nuevas potencias y el declive de viejos centros de poder, el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, recientemente ampliado) aparece como un actor clave en la reconfiguración del orden mundial. Manuel Durán, profesor y especialista en geopolítica, analiza en esta entrevista las implicaciones de esta transformación para Chile y las oportunidades —y desafíos— que plantea.
Durán sostiene que el debate sobre la política exterior de Chile frente a un escenario multipolar “existe, pero está restringido a las élites”. No obstante, afirma que hay sectores con visión estratégica que ven con buenos ojos una eventual asociación con los BRICS. «La construcción de una mayoría social y cultural que respalde la integración al nuevo mundo multipolar es un proceso que en Chile recién comienza», advierte.
El experto remarca el peso de la geografía en la política exterior nacional: “Chile es un país muy insular, que muchas veces se percibe a sí mismo como una excepción en América Latina”. Esa percepción condiciona el interés ciudadano en temas globales. “Lo que realmente le importa al electorado es el vecindario y el bolsillo. Una crisis geopolítica en Medio Oriente nos afecta por el precio de la energía, mientras que un conflicto en Taiwán nos preocupa por el impacto en el precio del cobre”, explica.
Consultado sobre la estrategia internacional del actual gobierno, Durán subraya que “la política exterior de Gabriel Boric puede parecer excesivamente pragmática, pero mantiene una línea de continuidad con la tradición multilateralista de Chile desde el retorno a la democracia”. En ese sentido, destaca dos pilares: el compromiso con los Derechos Humanos y el respeto irrestricto a los tratados internacionales.
En cuanto al rol que podría jugar Chile en el BRICS, el especialista es cauto: “Desde lo económico, no hay tanto que ganar, ya que tenemos tratados de libre comercio con varios de sus miembros y relaciones comerciales bastante fluidas”. Pero sí ve una ganancia simbólica y estratégica: “Desde el punto de vista cultural y geopolítico, el BRICS ofrece una mirada distinta. En una era en la que la ONU se muestra cada vez más obsoleta, los BRICS representan un foro que refleja la vida planetaria del siglo XXI”.
Así, Durán plantea una invitación a repensar el rol de Chile en el mundo. ¿Seguirá apostando por su excepcionalidad y vínculos tradicionales o se animará a formar parte activa de un nuevo orden global en gestación? El debate, según él, recién comienza.




























