Con las elecciones generales cada vez más próximas, el Partido Libertad y Refundación (Libre) muestra un dinamismo territorial que lo perfila como una de las fuerzas políticas mejor organizadas para la contienda del 30 de noviembre, en la que más de 6,3 millones de hondureños elegirán presidente, diputados al Congreso Nacional y al Parlacen, así como 298 corporaciones municipales.
En distintas zonas del país, la conformación de las Juntas Receptoras de Votos (JRV) avanza con una respuesta ciudadana que supera ampliamente los cálculos iniciales. En municipios como Santa Lucía, la inscripción de voluntarios ha sido masiva, con centenares de simpatizantes que se han ofrecido para desempeñarse como custodios, observadores y representantes de mesa.
Dirigentes locales destacan que esta participación “desbordante y espontánea” refleja un nivel de organización que otros partidos no han logrado replicar. Mientras algunas agrupaciones enfrentan dificultades para llenar sus estructuras, en Libre, la demanda de participación supera los espacios disponibles. Para sus bases, esto evidencia un vínculo orgánico entre el partido y el pueblo, y una confianza renovada en el proyecto refundacional.
Militantes consultados sostienen que la defensa del voto se ha convertido en una causa colectiva, alimentada por la convicción de que la transparencia electoral es inseparable de la soberanía popular. “Donde antes había desmovilización, ahora hay conciencia y compromiso”, expresan dirigentes comunitarios que ven en esta movilización un indicador de la fortaleza territorial del partido.
Desde Libre afirma que esta estructura amplia, vigilante y dispuesta a cubrir cada urna del país será clave para garantizar un proceso electoral ordenado, transparente y legítimo. Con el calendario avanzando y la competencia intensificándose, el partido apuesta a que su capacidad organizativa y la energía de sus bases serán factores determinantes para incidir en el rumbo político que definirá el futuro de Honduras.




























