El exdiplomático y militante socialista analiza el escenario político nacional y la inserción internacional del país en un mundo en transformación
En medio de un clima social marcado por la demanda de seguridad y estabilidad económica, Gabriel Gaspar —cientista político y exembajador – ofrece una mirada amplia sobre la coyuntura chilena y su proyección internacional. Con una extensa trayectoria que incluye cargos diplomáticos en Colombia y Cuba, y responsabilidades en Defensa durante los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, Gaspar enfatiza que la actual discusión política en Chile está atravesada por tensiones sociales de fondo, y por un mundo en plena reconfiguración.
Dos miedos clave: la inseguridad y el bolsillo
“El debate en la sociedad chilena está marcado por dos grandes miedos que afectan directamente a las familias: el miedo al asalto y el miedo a que el dinero no alcance a fin de mes”, sostiene Gaspar. La delincuencia y la falta de empleo son, a su juicio, los principales ejes de preocupación ciudadana, lo que explica parte del clima político y el ascenso de ciertas candidaturas de derecha.
En ese sentido, señala que “antes incluso de las primarias ya se había instalado el eje gobierno-oposición, con una derecha que mostraba fuerza electoral. Pero también emergió otro clivaje importante: el de elites y privilegios frente a mayorías esforzadas y meritocráticas”. En esa línea, destaca que la figura de Jeanette Jara, actual candidata oficialista, representa este segundo eje, más ligado al trabajo y la movilidad social. “Está por verse si logra imponerse en la campaña”, apunta.
Frente Amplio, identidades y proyecto nacional
Consultado sobre la evolución de la izquierda chilena, Gaspar plantea una crítica constructiva al Frente Amplio. “Es un proyecto de izquierda post Guerra Fría, que buscó sintonizar con causas muy diversas: pueblos indígenas, minorías, derechos de los animales. Todo eso es válido, pero también puede diluirse si no se articula con un proyecto nacional popular, capaz de integrar esas demandas en una transformación estructural del país”, explicó.
Desde su mirada, la clave está en superar el “vanguardismo” y lograr una propuesta que dialogue con la mayoría social. “No basta con representar causas fragmentadas, hay que articular un horizonte común”, agregó.
Geopolítica sin simplificaciones
Gaspar también ofreció su visión sobre el posicionamiento internacional del gobierno de Gabriel Boric. Valoró positivamente la participación de Chile como invitado en la reciente cumbre del BRICS, señalando que “es parte de una inserción en un mundo multipolar que está emergiendo”. No obstante, recordó que Chile mantiene una política exterior basada en el respeto al derecho internacional, aunque lamentó el debilitamiento actual del sistema de Naciones Unidas: “Está en uno de sus puntos más bajos”, afirmó.
Respecto a las declaraciones del mandatario chileno sobre Venezuela y Ucrania, Gaspar hizo una distinción importante: “La defensa de la democracia es una matriz legítima, pero calificar el conflicto en Ucrania como una lucha entre democracia y dictadura es simplificarlo. Ahí hay una competencia geopolítica entre potencias que va más allá del eje izquierda-derecha”.
Una política exterior abierta, pero con sentido
Finalmente, el exsubsecretario de Guerra remarcó que la vocación histórica de Chile ha sido insertarse en el mundo sin exclusiones, tanto por razones económicas como políticas. “Ese enfoque es positivo, pero debe acompañarse de una visión estratégica y nacional, que no se limite al pragmatismo comercial. El desafío es combinar apertura con proyecto”, concluyó.
En tiempos de polarización y crisis de representación, las palabras de Gabriel Gaspar invitan a pensar una política que sintonice con las urgencias sociales, sin perder el rumbo en un tablero internacional cada vez más complejo.




























