El Gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, anunció la movilización de jóvenes milicianos en medio de un incremento de tensiones con EEUU. La decisión se produce después de que el presidente norteamericano, Donald Trump, advirtiera que ordenará abrir fuego contra aviones venezolanos si sobrevuelan en lo que Washington considera “aguas internacionales” cercanas al Caribe.
El Pentágono denunció que aeronaves de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) realizaron sobrevuelos “agresivos” sobre un buque estadounidense, en lo que calificaron como una maniobra “provocadora”. Caracas, por su parte, sostiene que dichas operaciones forman parte de la vigilancia legítima de su espacio aéreo y marítimo, en cumplimiento de los mandatos constitucionales de defensa de la soberanía.
La situación se agravó tras un incidente en el que fuerzas estadounidenses atacaron una lancha venezolana, acusando a sus tripulantes de pertenecer al grupo delictivo Tren de Aragua. La explosión de la embarcación dejó 11 muertos. El Gobierno venezolano cuestionó la acción, calificándola como una violación de sus derechos soberanos y un uso unilateral de la fuerza sin pruebas verificables.
En respuesta, el presidente Maduro enfatizó la necesidad de unidad y preparación nacional frente a cualquier intento de presión externa. “No hay amenaza en el mundo que intimide a este país (…) A Venezuela no se le agrede, a Venezuela no se le toca, a Venezuela se le respeta”, afirmó en un acto reciente, reiterando la disposición de su gobierno a garantizar la paz, pero sin aceptar imposiciones extranjeras.
En otro pronunciamiento, el mandatario recordó el carácter pacífico de la nación, aunque subrayó su firmeza en la defensa de la soberanía: “Venezuela es un país pacífico, pacifista, pero somos un pueblo de guerreros y Venezuela jamás va a ceder frente a chantajes ni amenazas de ningún signo”.
Analistas consideran que el despliegue estadounidense en el Caribe responde a una estrategia de presión política sobre Caracas, mientras que Venezuela busca consolidar una narrativa de defensa nacional y rechazo a la injerencia. El Gobierno venezolano insiste en que su política es de paz, pero bajo el principio irrenunciable del respeto mutuo.




























