RÍO DE JANEIRO — En un contexto de creciente tensión geopolítica y fragmentación del poder global, los países del BRICS cerraron este domingo su 17ª Cumbre en Brasil con un mensaje claro: el bloque quiere consolidarse como alternativa al orden internacional dominado por Occidente.
En la Declaración Final presentada en Río de Janeiro, los miembros destacaron «la importancia del Sur Global como motor de cambios positivos» frente a desafíos críticos como el recrudecimiento de conflictos armados, la desaceleración económica, las medidas proteccionistas y los desequilibrios tecnológicos y migratorios.
«Creemos que los países del BRICS siguen desempeñando un papel central en la expresión de las preocupaciones y prioridades del Sur Global, así como en la promoción de un orden internacional más justo, sostenible, inclusivo, representativo y estable, basado en el derecho internacional», afirma el documento, en una clara alusión a la necesidad de multipolaridad en el sistema internacional.
El bloque también abogó por profundizar la cooperación económica, coordinar acciones frente a la crisis climática y promover el desarrollo humano y cultural, reforzando su posición como actor geopolítico de peso.
Con 11 países miembros (incluyendo potencias emergentes como China, India, Brasil e Irán) y nuevos socios estratégicos como Arabia Saudita, Indonesia y Egipto, el BRICS amplía su influencia y desafía abiertamente la hegemonía de instituciones dominadas por EEUU y Europa.




























