El Senado de EEUU aprobó una resolución destinada a bloquear futuras acciones militares del Gobierno de Donald Trump contra Venezuela, en un movimiento que expone crecientes tensiones entre el poder legislativo y la Casa Blanca. La iniciativa reunió 52 votos a favor y 47 en contra, con el respaldo de cinco senadores republicanos que se sumaron a la bancada demócrata para exigir controles al uso de la fuerza.
La votación fue leída en Washington como un intento explícito del Congreso por recuperar su rol constitucional en decisiones de guerra y paz, luego de una operación en territorio venezolano que se llevó adelante sin consulta previa al Capitolio. Aunque la resolución no es vinculante, envía una señal política clara frente a nuevas e hipotéticas incursiones militares.
El debate se produjo en paralelo a declaraciones del propio Trump, quien afirmó que su autoridad como comandante en jefe solo está limitada por su “propia moralidad”. “No necesito el derecho internacional”, sostuvo el mandatario en una entrevista, relativizando además el alcance de las normas globales al señalar que “depende de cuál sea tu definición del derecho internacional”.
En la misma línea, Trump defendió su visión sobre Venezuela como un territorio bajo tutela estadounidense, asegurando que su país podría administrar y explotar las reservas petroleras durante años. “La reconstruiremos de una manera muy rentable”, afirmó, y agregó: “Vamos a usar petróleo y vamos a recibirlo… vamos a dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente”.
Desde el Congreso, el demócrata Joaquín Castro, miembro del Comité de Asuntos Exteriores, subrayó la trascendencia del freno legislativo frente a la política exterior de Trump, que —según advirtió— también muestra ambiciones sobre Groenlandia, Cuba y otras regiones. “Las decisiones que un país puede tomar sobre ir a la guerra no se harán sin la voz y la autoridad del Congreso”, afirmó.
Castro también cuestionó el uso de fondos públicos para operaciones militares en el exterior mientras amplios sectores de la población estadounidense carecen de apoyo estatal básico. “Esta una guerra que la gente estadounidense no pidió y que no puede afrontar”, señaló, reforzando el argumento de que el conflicto responde más a intereses estratégicos y económicos que a la defensa de la democracia.
Trump reaccionó con dureza contra los republicanos que acompañaron la resolución. En un mensaje difundido en Truth Social, sostuvo que “los republicanos deberían avergonzarse de los senadores que votaron junto con los demócratas en un intento de arrebatarnos la facultad de luchar y defender a Estados Unidos. Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul, Josh Hawley y Todd Young no deberían ser elegidos para ningún cargo público jamás”, escribió el mandatario en su red, Truth Social. Asimismo, consideró que la Ley de Poderes de Guerra de 1973 es inconstitucional por limitar la autoridad presidencial.
La resolución ahora deberá pasar por la Cámara de Representantes, donde los republicanos también cuentan con una mayoría ajustada, y enfrentar un casi seguro veto presidencial. Aun así, el pronunciamiento del Senado deja en evidencia un creciente rechazo institucional a la escalada militar contra Venezuela y marca un precedente político frente a la pretensión de Trump de actuar sin controles en el escenario internacional.




























